¿Saunas y Baños Fríos: Mitos y Realidades sobre su Impacto en la Salud?
La popularidad de los saunas y las inmersiones en agua fría está en auge, con una creciente comunidad de entusiastas que promueven sus beneficios. Pero, ¿son realmente eficaces para mejorar nuestra salud?
Es cierto que la exposición a altos y bajos grados de temperatura genera un impacto en el cuerpo, pero los expertos advierten que las evidencias científicas son aún limitadas.
Mitos Comunes sobre el Calor y el Frío
Las redes sociales están repletas de afirmaciones que sugieren que los saunas y los baños fríos pueden curar desde dolencias articulares hasta mejorar el estado de ánimo. Sin embargo, Heather Massey, profesora asociada de la Universidad de Portsmouth, destaca que no existen pruebas concluyentes que respalden estas afirmaciones.
Capacidades de Regulación del Cuerpo
Massey enfatiza que nuestro cuerpo tiene una extraordinaria capacidad para mantener su temperatura, generalmente entre 36.5 °C y 37 °C, y los ambientes controlados como el aire acondicionado y la calefacción no suelen poner a prueba esta función.
Beneficios del Sauna: Más Allá del Relajamiento
Para muchos, el sauna ofrece una sensación de bienestar tras el ejercicio. El ritual de sudar y relajarse puede aliviar tensiones temporales. Aunque esto puede darse, la gran pregunta es si efectivamente aporta beneficios a largo plazo o si es solo un efecto psicológico.
En estudios recientes, algunos participantes mostraron cambios en niveles de insulina y presión arterial tras sesiones en jacuzzis, lo que sugiere que la temperatura podría tener beneficios incluso para quienes padecen enfermedades crónicas.
Precauciones a Tener en Cuenta
Massey aconseja prudencia en la interpretación de estos resultados. «Todavía no hemos realizado ensayos adecuados sobre los saunas.», aclara. Por ahora, es recomendable disfrutar de este ritual sin esperar mejoras milagrosas en la salud.
Nadar en Agua Fría: Una Práctica en Crecimiento
La natación en aguas frías ha ganado popularidad. Grupos de nadadores se reúnen en playas, lagos y ríos para disfrutar de esta experiencia, que implica toda una serie de respuestas fisiológicas al impacto del frío.
Experiencias Iniciales en el Agua Fría
Según Massey, sumergirse en agua fría provoca una rápida aceleración de la respiración y un aumento en la frecuencia cardíaca. Sin embargo, esta respuesta inicial disminuye después de unos segundos de exposición.
La combinación de estar al aire libre, en movimiento y con otras personas podría ser tan relevante como la temperatura misma, lo que complica la evaluación de los beneficios específicos de nadar en agua fría.
La Importancia de Disfrutar de las Actividades
Finalmente, Massey plantea que la clave para mantener una buena salud no radica solo en la temperatura, sino en encontrar actividades que realmente se disfruten. Ya sea correr, nadar o participar en un coro, lo esencial es disfrutar y mantener la regularidad.
Las saunas y los baños fríos pueden no ser imprescindibles, pero sin duda ofrecen una experiencia positiva en la vida diaria.
