Cocinando a 10.000 m de altura: Entre la tierra y las nubes

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La magia detrás de las comidas a bordo de los aviones se revela en este fascinante recorrido por el mundo de la gastronomía de alta gama y la precisión de la ingeniería espacial. Desde la preparación en tierra hasta el servicio en el aire, abastecer a miles de pasajeros durante sus viajes por el continente es una tarea que involucra tecnología, seguridad alimentaria y talento humano.

Catering a bordo de un avión

Todo comienza en Ezeiza, a pocos kilómetros del aeropuerto Pistarini, en la planta de Gate Gourmet. En este espacio de 11.000 m2 se elaboran alrededor de 12.500 comidas diarias para abastecer a 45 vuelos, muchos de ellos de Delta Airlines. Aquí se aúnan los ingredientes frescos provenientes de proveedores locales y la vajilla y equipamiento importados, bajo la supervisión de Giovana Masquito Catalani, responsable de Onboard Service de Delta para Sudamérica. Su labor consiste en garantizar que las cocinas de cada ciudad preparen los platos siguiendo las especificaciones exactas de la aerolínea, asegurando consistencia, seguridad y sabor.

Equipo de Delta Air Lines y Gate Gourmet
Giovana Catalani, Kelly Dunlap, Gabriela Cioccia, Soledad Lago Rodríguez, Lorena Garea y Cristian Ruiz Werbach.

El proceso en tierra es meticuloso. En las áreas de preelaboración, cocina caliente, cocina fría y pastelería trabajan simultáneamente siguiendo recetas precisas. Nada se deja al azar, desde el punto de cocción hasta la presentación en el plato. Una vez listos, los alimentos se almacenan en cámaras frigoríficas y se envían al avión para su emplatado y posterior servicio, manteniendo la cadena de frío.

La experiencia gourmet en el aire

Al abordar, la experiencia culinaria se transforma por completo. Volar afecta nuestra percepción del gusto, con la presión en cabina alterando el sentido del olfato y la sensibilidad al sabor. Por ello, los platos se sirven en vajilla estandarizada a nivel mundial y en bandejas antideslizantes. Los menús diseñados por el equipo de Delta, liderado desde Atlanta por Kelly Dunlap, gerente de Operaciones a Bordo, y ejecutado en la región junto a Giovana, incluyen pruebas de sabor adaptadas al ambiente de vuelo.

Además, en cabinas como Delta Premium Select y Delta One, los menús se renuevan cada tres meses con sabores regionales y diferentes opciones que los pasajeros pueden preseleccionar con anticipación, evitando así el desperdicio de alimentos. La propuesta se complementa con una carta de vinos seleccionada por la Master Sommelier Andrea Robinson, café de Starbucks y detalles locales como alfajores.

Detalles del catering a bordo de Delta Airlines

A esto se suma un compromiso ambiental, con la eliminación de plásticos de un solo uso a favor de vasos de papel, cubiertos biodegradables y envoltorios reciclados. De esta manera, la comida a bordo se convierte en una parte integral de la experiencia de viaje, fusionando el esfuerzo del personal de cocina en tierra con la atención de la tripulación en el aire.

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