Título: El poder de las tecnológicas: ¿feudos digitales en el siglo XXI?
Bajada: Descubre cómo las grandes tecnológicas dominan un nuevo mundo digital y qué impacto tiene en la sociedad.
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Las tecnológicas como feudos digitales
Las plataformas de las grandes tecnológicas como Meta, Google, Apple, Amazon, Microsoft, OpenAI, X o WeChat administran comunidades globales de miles de millones de usuarios, gestionan sistemas de identidad digital, regulan mercados, sancionan de manera automatizada y desarrollan infraestructura financiera propia, por lo que se las considera verdaderos «feudos tecnológicos».
Francesca Petrazzini, abogada experta en cripto y socia de Own It Legal, asegura que «para consolidar su poder, las tecnológicas avanzaron sobre atributos típicamente estatales: territorio, ley propia, juez y moneda».
Aclara que «si bien las plataformas crearon un valor innegable al solucionar problemas globales de confianza y costos de acceso, el conflicto radica en que escriben también las reglas de juego. Hoy, la posibilidad de revisar una decisión arbitraria de forma accesible sigue siendo esquiva para la mayoría de los usuarios».
Ley propia: Términos de Servicio y Dark Patterns
Según Petrazzini, «los contratos de adhesión de las plataformas crean obligaciones, atribuyen competencia y definen sanciones de forma unilateral, con el agravante de que se modifican tácitamente y se autointerpretan».
Cómo operan los tecnofeudos y qué pueden hacer los usuarios (generado con IA)
«Dark Patterns o diseños engañosos son aquellos donde el poder normativo de las plataformas también se ejerce mediante el diseño de la interfaz, como botones ocultos y procesos complejos para cancelar suscripciones)», describe.
Quién Juzga al «Señor Feudal»: el algoritmo
Petrazzini sostiene que «la figura del juez privado: tradicionalmente, el feudo se sostiene porque la plataforma es parte y juez de los conflictos».
Santamaría resalta que «los algoritmos automatizados desplazan las decisiones humanas y determinan qué contenidos mostrar, qué perfiles suspender o limitar y qué conductas calificar como sospechosas, operando bajo el sesgo del programador en interacciones masivas diarias».
Qué pasa con la «moneda propia» y tokens
Las plataformas también avanzan sobre el terreno financiero. Según Santamaría, «Facebook intentó emitir una moneda digital propia respaldada por activos y administrada por una asociación privada. El proyecto chocó con una fuerte resistencia regulatoria y se canceló en 2022».
Con la estrategia que comenzó en 2026, en lugar de emitir dinero, Meta integra una stablecoin ya existente (USDC de Circle) utilizando redes blockchain públicas como Polygon y Solana para pagar a creadores de contenido», describe.
De esta manera, sostiene, «Meta externaliza el riesgo del respaldo del activo y de las reservas, eludiendo el choque directo con los reguladores».
Recomendaciones para empresas que operan en plataformas
«Si el negocio depende de infraestructura digital de terceros, se sugieren cuatro medidas esenciales», enumera Petrazzini:
- Evaluar la jurisdicción: saber que las cláusulas que obligan a litigar en el extranjero no son aplicables en Argentina si el vínculo con el cliente es de consumo
- Mitigar la dependencia del canal: el riesgo de una suspensión unilateral de cuentas sin previo aviso debe registrarse como un riesgo operativo crítico de la empresa
- Analizar la tesorería digital: hacer un análisis propio (DYOR) del respaldo, auditorías y emisores de los activos digitales que se utilicen
- Cumplir regulaciones de interfaz propias: garantizar que los canales de venta propios tengan implementados los botones de baja y arrepentimiento con los parámetros de visibilidad requeridos
Santamaría concluye que «la tecnología (como blockchain, la inteligencia artificial, la tokenización y las economías digitales descentralizadas) constituye una de las mayores oportunidades de progreso humano. No se trata de demonizarla ni de idealizarla, sino de desarrollar una comprensión crítica de sus implicaciones».

