Escándalo en la AFA: La compleja red de desvíos de dinero descubierta
La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) se encuentra en el centro de un escándalo sin precedentes que ha sacudido al país. Desde diciembre, las investigaciones sobre un entramado de delitos graves han expuesto un entramado financiero que desvela la manipulación de millones de dólares que deberían estar al servicio del fútbol argentino.
Un intrincado entramado de empresas ha sido señalado como responsable del desvío de fondos destinados a contratos de la AFA, dirigidos por Claudio «Chiqui» Tapia. Estos montos, que rondan cifras millonarias, fueron supuestamente canalizados hacia sociedades ficticias que operaban en la clandestinidad, lo cual ha desencadenado una serie de investigaciones tanto judiciales como periodísticas.
La complejidad de la red de desvíos
La AFA, bajo la lupa judicial desde 2021, ha sido acusada de desviar pagos de patrocinadores a intermediarios comerciales que, a su vez, podrían haberse beneficiado mediante transferencias a empresas fantasma, facilitando la conversión de estos fondos en efectivo destinado a oficinas en el centro de Buenos Aires. Documentos presentados ante la Inspección General de Justicia (IGJ) revelan cómo se estructuró esta trama financiera.
Empresas detrás del escándalo
Entre las empresas involucradas en este escándalo, se cuentan al menos seis intermediarias que recolectaron más de 300 millones de dólares. TourProdEnter LLC y Odeoma Gestión SL son las más destacadas, manejando operaciones a través de múltiples bancos y paraísos fiscales.
Beneficiarios directos de la trampa
Las firmas de Javier Faroni y Fabián Marcelo Ramón Saracco han sido clave en el movimiento de estos montos, creando una red que operaba con facturas falsas y documentos fraudulentos. Más de 260 millones de dólares pasaron por las manos de TourProdEnter LLC, facilitando así un sistema que involucraba a varios actores del fútbol local.
Flujos de dinero y la entrega física de efectivo
A medida que las investigaciones avanzan, queda claro que el flujo de dinero no solo se mantuvo en cuentas en el extranjero, sino que también incluía entregas físicas de efectivo mediante métodos poco ortodoxos. Las transferencias se coordinaban con un financista que operaba en el centro de la ciudad, con montos que llegaban de distinta forma a las manos de quienes estaban al tanto de la operación.
Cadenas de facturas sospechosas
Las facturas emitidas por las empresas fantasma presentaban irregularidades notables: muchas de ellas contenían la misma numeración y fechas, pero variaban en el concepto del servicio prestado. Esto pone de manifiesto un sistema bien organizado para ocultar la verdadera naturaleza de estas transacciones, que beneficiaban a unos pocos a expensas de recursos destinados al fútbol argentino.
Las consecuencias de un sistema corrupto
La AFA, que debería ser una institución administrativa para el deporte, se ha visto envuelta en una trama de corrupción que podría llevar a implicaciones severas para todos los involucrados. Las repercusiones de este escándalo continúan desenredándose y el futuro inmediato del fútbol en Argentina pende de un hilo.
