El mercado inmobiliario en Padre Mugica: claves y tendencias

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Título: Mercado inmobiliario en Barrio Padre Carlos Mugica: precios, características y riesgos.

Bajada: Descubre cómo funciona el mercado inmobiliario en el Barrio Padre Carlos Mugica, con ofertas de viviendas, locales comerciales y terrenos, así como los riesgos que implica.

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Mercado inmobiliario en Barrio Padre Carlos Mugica

En pleno Retiro, sobre unas 72 hectáreas y a pocos minutos de algunas de las zonas más caras de la Ciudad de Buenos Aires, funciona un mercado inmobiliario con sus propias características. En el Barrio Padre Carlos Mugica, conocido históricamente como Villa 31, se compran, venden y alquilan viviendas, habitaciones y locales comerciales, mientras también se ofrecen parcelas e incluso el denominado «espacio aéreo»: terrazas o techos sobre los que se levantan nuevas construcciones.

Precios y oferta inmobiliaria

Los avisos circulan principalmente por redes sociales y grupos de Facebook. Allí pueden encontrarse viviendas ofrecidas en alquiler desde alrededor de $300.000, otras que se acercan al millón de pesos y locales comerciales que superan los $1,5 millones mensuales. Los valores varían según la ubicación, el tamaño y las condiciones del inmueble.

En el segmento más económico aparecen habitaciones individuales, muchas veces con baño compartido, con precios que van desde los $40.000 hasta los $90.000 por mes. También se ofrecen terrenos por alrededor de US$20.000. Los valores, sin embargo, son precios de publicación y no existe una estadística oficial que permita establecer cuánto se paga efectivamente por esas operaciones.

En un contexto donde la inquilinización trepó al 36,1% de los hogares en la Ciudad de Buenos Aires y alcanzó el 21,6% a nivel nacional tras el Censo 2022, la escasez de crédito hipotecario y la falta de vivienda social derivan en que el mercado sin regulación formal sea, para miles de familias, la única alternativa de hábitat.

Evolución del mercado y desafíos urbanos

«Obviamente es un mercado de compraventa y alquiler, pero no es de ahora, es de hace décadas», explicó la doctora en Ciencias Sociales, Mercedes Di Virgilio, investigadora del CONICET. Según estimaciones, alrededor del 60% de las viviendas del barrio estaría destinado al alquiler, destacando la flexibilidad y la posibilidad de acceso sin los requisitos formales.

El acceso es más sencillo, pero el inquilino también queda más desprotegido. Al no haber un contrato formal, no están establecidos los plazos, los aumentos ni las condiciones del alquiler. La ubicación estratégica y la cercanía con nodos de transporte y áreas centrales hacen que muchas familias prefieran permanecer en el lugar.

Venta del «espacio aéreo» y riesgos estructurales

Ante la escasez de terrenos disponibles, las viviendas se densifican y ganan pisos. Incluso existen publicaciones que ofrecen terrazas o «espacio aéreo» para que otra persona pueda construir encima. El crecimiento descontrolado conlleva riesgos eléctricos, estructurales y de seguridad, lo que ha llevado al Gobierno porteño a reforzar los controles en la zona.

La propuesta de entregar US$100.000 a familias para que abandonen el barrio y ceder esas tierras a desarrolladores privados ha generado controversia. Para muchos, la historia y la diversidad de la población del Barrio 31 hacen que sea necesario buscar soluciones habitacionales integrales que respeten los derechos de todos los habitantes.