Eliminar el precio único del libro preocupa a editoriales y espacios culturales del Chaco

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El Gobierno en la Mira: Conflicto por el Futuro del Libro en Argentina

La reciente propuesta del Gobierno nacional para eliminar el sistema de precio único de los libros ha desatado un intenso debate entre editoriales independientes, librerías y organizaciones culturales en todo el país. Desde Chaco, voces del sector advierten sobre los riesgos que esta medida podría implicar para la diversidad literaria y la circulación de obras.

La modificación que preocupa al sector

La iniciativa incluye la derogación de la Ley 25.542 de Defensa de la Actividad Librera y sugiere cambios significativos en la Ley del Libro. En la actualidad, esta normativa obliga a que cada título mantenga un precio fijo en todos los comercios, ya sean librerías locales, grandes cadenas o plataformas digitales.

Los críticos del proyecto sostienen que las editoriales con mayor capacidad financiera podrían ofrecer descuentos agresivos en libros populares, dejando a las pequeñas librerías en una posición vulnerable. Este cambio podría llevar a una competencia desigual y provocar la concentración del mercado en pocas manos.

Cierre de librerías independientes en el horizonte

Alfredo Germiniani, escritor y fundador de Literatura Tropical, expresó en Radio Libertad que «la eliminación del precio único pone en riesgo a las librerías independientes». Según Germiniani, los pequeños negocios operan con márgenes de ganancia reducidos, entre el 30% y el 40%, lo que les dificulta competir con empresas grandes que pueden vender por debajo de su costo habitual para ganar cuota de mercado.

Destacó que la venta de bestsellers es esencial para financiar la circulación de libros menos comerciales, como poesía y narrativa de autores emergentes. «Hablamos de long sellers, esos libros que, aunque no venden rápido, enriquecen nuestra cultura», apuntó.

Una mirada más allá de lo comercial

Natalia Porta López, directora general de la Fundación Mempo Giardinelli, también criticó la propuesta, señalando que va más allá de la actividad comercial. En sus declaraciones, resaltó la importancia de que los libros mantengan un precio uniforme, independientemente de la ubicación geográfica, para asegurar el acceso equitativo a la cultura.

Porta López argumentó que el libro no debe considerarse solo un producto para ser vendido, sino un bien cultural y educativo. Además, advirtió que la eliminación de esta regulación podría resultar en un aumento de precios después de que las grandes compañías desplazan a sus competidores más pequeños.

Consecuencias en bibliotecas y programas de lectura

Las advertencias también se extienden a otros aspectos del anteproyecto, que podrían afectar diversas políticas de promoción de la lectura. Porta López mencionó el posible impacto negativo en el Plan Nacional de Lectura y otras iniciativas culturales cruciales.

Además, expresó su preocupación por las bibliotecas populares, que ya enfrentan desafíos para mantener sus operaciones y actualizar sus colecciones. «Estamos hablando de un ecosistema literario que podría colapsar», subrayó.

Afrontando la crisis en un contexto complicado

Este debate se produce en un entorno de crisis económica que ya ha golpeado fuertemente al sector. Según Porta López, las ventas se han desplomado, alcanzando niveles similares a los experimentados durante la pandemia, cuando muchas actividades culturales se vieron paralizadas.

A pesar de que el Gobierno propone esta reforma como una forma de ampliar el acceso a los libros, crítica cultural sugiere que al mismo tiempo se están debilitando los programas que promueven la lectura. «Nos dicen que quieren que más personas lean, pero están desmantelando las condiciones necesarias para lograrlo», concluyó Porta López.