Alquileres en Argentina: Un Cambio Radical en el Mercado
El sector de alquileres en Argentina está experimentando una transformación significativa. Con contratos en extinción y nuevos métodos de ajuste, inquilinos y propietarios se adaptan a un entorno incierto.
El mercado de alquileres en Argentina se encuentra en un momento decisivo. Según el corredor inmobiliario Fernando Belvedere, «prácticamente hemos llegado al final de los contratos firmados bajo el antiguo Índice de Contrato de Locación (ICL)». En este nuevo contexto, se anticipa que los contratos de 2020 desaparecerán por completo a partir de febrero.
Nuevos Aumentos Basados en la Inflación
La metodología de ajuste de alquileres ha cambiado. Ahora, el aumento de los precios está vinculado a la inflación, específicamente al índice de precios al consumidor. Belvedere afirma que «los aumentos son fruto de un acuerdo entre las partes», ya que ya no existe una obligación legal estricta, lo que empodera a inquilinos y propietarios para negociar.
La Necesidad de Negociar y Adaptarse
La actual situación económica obliga a las partes a renegociar. «Con el tiempo, los contratos quedaron desfasados frente al aumento del costo de vida», explica Belvedere, quien añade que muchas veces los valores pactados eran «irrisorios». Cambiar de domicilio cada pocos años puede ser complicado para familias, obligándolas a buscar mejores opciones, aunque a menudo terminan renegociando sus acuerdos.
Vacantes y Nuevas Oportunidades
Otro aspecto a considerar es la menor presión de demanda: «Hoy, alquilar una propiedad no es inmediato», aclara Belvedere. Aunque las propiedades eventualmente se alquilan, hay que encontrar el inquilino adecuado. La aparición de créditos hipotecarios también ha impactado la demanda de alquileres, ya que más personas optan por comprar en lugar de alquilar.
Ajustes Trimestrales y Propiedades sin Ocupantes
El método de ajuste ahora se basa en un análisis trimestral por IPC. Los propietarios han comenzado a ser más flexibles en sus condiciones, permitiendo negociar aspectos que antes eran inamovibles, como la aceptación de mascotas. «No es rentable tener una propiedad vacía», sostiene Belvedere, quien enfatiza que «es mejor cobrar menos y obtener algo, que no cobrar nada y tener que mantener vacante el inmueble».
