Estados Unidos enfrente un futuro demográfico inédito: ¿Qué cambios se avecinan?
La nación norteamericana se prepara para una transformación demográfica que marcará un quiebre en su historia. Nuevas proyecciones advierten que, en un futuro no muy lejano, el país deberá adaptarse a un escenario poblacional muy diferente.
Según el último informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), hacia 2030 el número de defunciones comenzará a superar al de nacimientos. Este cambio radical se produce tras décadas de crecimiento sostenido basado en la alta natalidad y los flujos migratorios constantes.
Un cambio vital en la estructura poblacional
El reporte destaca que, sin la inmigración neta, que se prevé será el único salvavidas contra la inminente contracción poblacional, Estados Unidos podría enfrentar serios desafíos demográficos. En este sentido, Kenneth Johnson, demógrafo de la Universidad de New Hampshire, enfatiza cómo los inmigrantes no solo aportan fuerza laboral, sino que también influyen en el crecimiento poblacional mediante sus familias.
Proyecciones alarmantes para la tasa de natalidad
A medida que se proyecta una natalidad en descenso —que podría alcanzar 1,53 nacimientos por mujer para 2036—, la CBO estima que la población estadounidense pasará de aproximadamente 349 millones en 2026 a 364 millones en 2056. Sin embargo, el ritmo de crecimiento será cada vez más lento, con una caída estrepitosa esperada a partir de 2056, donde el país podría entrar en un ciclo de decrecimiento poblacional.
El impacto de la baja natalidad en la economía
La disminución de la tasa de fecundidad conlleva un envejecimiento poblacional, poniendo presión sobre la economía y los sistemas de bienestar social. La CBO subraya la necesidad de la llegada de inmigrantes para contrarrestar este efecto, advirtiendo que sin ellos, el país podría experimentar una caída inmediata en su población a partir de 2030.
Las nuevas realidades del inmigrante en EE.UU.
Se prevé que, para 2025, la inmigración neta anual sea de unas 410 mil personas, cifra que podría aumentar de forma gradual hacia 2030, y luego estabilizarse. Las proyecciones apuntan a que entre 2037 y 2056, se estima un promedio anual de 1,2 millones de inmigrantes, quienes no solo incrementan la población, sino que también apoyan el potencial crecimiento a través de futuros nacimientos.
¿Qué nos depara el futuro?
Este contexto requiere un análisis cuidadoso de las políticas migratorias y sociales, ya que cualquier cambio podría alterar radicalmente estas proyecciones. Mientras el país navega por este nuevo escenario demográfico, el desafío será encontrar un balance que garantice un futuro sostenible.
