Ojo Seco: El Efecto Invisible del Invierno que Aumenta las Consultas Oftalmológicas
Con la llegada de las bajas temperaturas, los oftalmólogos han notado un repunte notable en las consultas por ojos secos, un problema que se intensifica por el uso de calefacción y el tiempo prolongado frente a pantallas.
A medida que el frío se instala en Argentina, las consultas por síndrome de ojo seco se convierten en una constante en consultorios oftalmológicos. La combinación del aire seco, el calor artificial y el uso intensivo de dispositivos electrónicos crea un entorno propicio para molestias visuales que van desde un ligero ardor hasta la visión borrosa, afectando la vida cotidiana de muchos.
Las Causas del Síndrome de Ojo Seco
Emiliano López, experto en córnea del Hospital Universitario Austral, explica que el problema radica principalmente en la pérdida de humedad ambiental, y no tanto en el tipo de calefacción utilizada. “Cuando el aire se reseca, la película lagrimal, que actúa como escudo para el ojo, se evapora rápidamente, aumentando la irritación ocular”, señala.
Este efecto se intensifica en espacios cerrados donde el aire se encuentra estancado durante prolongadas horas. La película lagrimal no solo mantiene los ojos húmedos, sino que también asegura una visión clara y protege la córnea de agentes externos. Cuando esta capa se ve comprometida, aparecen síntomas como ardor, sensación de arenilla, enrojecimiento y incluso sensibilidad extrema a la luz.
¿Quiénes Son Más Propensos a Sufrir de Ojos Secos?
Las personas que pasan más de seis horas diarias frente a pantallas, los adultos mayores, y las mujeres post-menopáusicas son quienes enfrentan mayor riesgo. Además, los usuarios de lentes de contacto y aquellos que padecen enfermedades como rosácea, artritis o problemas tiroideos también están más vulnerables a esta condición.

Los medicamentos, como antihistamínicos y antidepresivos, pueden alterar la composición de las lágrimas y facilitar la aparición de este síndrome. El estrés y el mal descanso también juegan un papel relevante en el desarrollo de esta afección.
La Importancia de un Diagnóstico Adecuado
La automedicación es otro desafío significativo, ya que muchas personas recurren a colirios sin contar con una indicación profesional. Identificar correctamente la causa de las molestias es crucial, ya que síntomas como el enrojecimiento y la irritación pueden coexistir con otros problemas oculares. Consultar a un oftalmólogo es esencial para evitar tratamientos inadecuados.
Opciones de Tratamiento Efectivas
El tratamiento para el síndrome de ojo seco varía en función de la causa y la gravedad. Las lágrimas artificiales son la primera opción de tratamiento, y en casos más graves se pueden recomendar métodos como la higiene palpebral. La meta es restaurar la calidad de la película lagrimal y proteger los ojos a largo plazo.
La prevención es clave: para ello, se sugiere regular la calefacción, mantener la humedad entre 40% y 60%, evitar que el aire caliente sople directamente sobre el rostro, ventilar los espacios y realizar pausas frecuentes al usar pantallas.
Hábitos para Cuidar la Salud Visual en Invierno
Quienes pasan largas horas frente a una computadora deben hacer pausas visuales, mirar a distancia y asegurarse de parpadear con regularidad, ya que la frecuencia del parpadeo disminuye al estar frente a dispositivos. También es recomendable evitar los colirios para el «ojo rojo» sin una evaluación previa por parte de un profesional.
Si se experimentan síntomas severos, como dolor intenso, sensibilidad en la luz o la necesidad de gotas artificiales con frecuencia, es crucial buscar atención médica. Un diagnóstico temprano puede ser determinante para tratar el problema antes de que cause daños en la superficie ocular.

