Descubrí la historia detrás de El Viejo Oso, la chocolatería que conquistó a los grandes chefs
Conoce cómo una pasión familiar por el chocolate dio origen a un imperio dulce y cremoso que enamoró a los paladares más exigentes.
El origen de El Viejo Oso
En 1989, Claudio Bar se sumergió en el mundo de las trufas europeas durante una pasantía en Alemania. Al regresar, junto a su esposa Mirian, comenzaron a hacer realidad su sueño. Así, El Viejo Oso nació como un pequeño proyecto con grandes ambiciones.
El reconocimiento en el mundo gastronómico
Las trufas de El Viejo Oso no tardaron en cautivar al exigente paladar de Gato Dumas, entre otros célebres chefs. El deslumbrante sabor y calidad de este producto ganó el corazón de grandes hoteles y clientes de renombre, convirtiendo a la chocolatería en un referente en el rubro.

Crecimiento y expansión
Con el tiempo, El Viejo Oso abrió su primer local en La Lucila y luego expandió su presencia a diferentes barrios de Buenos Aires. Lo que comenzó como un emprendimiento familiar hoy emplea a más de veinte personas, manteniendo viva la esencia y calidad que lo caracterizan.

El legado de la tradición chocolatera
Tras el fallecimiento de Claudio, su hija Catalina continúa el legado familiar, manteniendo viva la creatividad y perfección en cada trufa. Con un enfoque en la calidad y la excelencia, El Viejo Oso se consolida como un referente sin necesidad de grandes campañas ni presencia en redes sociales.

La excelencia de las trufas
Las trufas de El Viejo Oso se destacan por su cremosidad y sabor inigualable. El cuidado en la selección de ingredientes y la dedicación en cada paso de su elaboración las convierten en un verdadero manjar. Con variedades como frambuesa, semi amarga y café, estas delicias artesanales conquistan hasta los paladares más exigentes.

Una experiencia de sabor única
Con una nueva línea de productos en constante innovación, El Viejo Oso sigue sorprendiendo a sus fieles seguidores. Con una filosofía centrada en la calidad y la pasión por el chocolate, esta chocolatería familiar continúa endulzando los corazones de quienes buscan experiencias únicas y sabores inolvidables.
El viejo Oso: Debenedetti 647, La Lucila y sucursales. Instagram: @elviejooso

