La Justicia frena el avance inmobiliario en áreas protegidas de Buenos Aires
La decisión judicial protege un espacio clave en la ciudad, suspendiendo la construcción de un gran inmueble que había generado controversia.
Un nuevo fallo de la Justicia ha establecido un claro límite a los planes de desarrollo inmobiliario en áreas protegidas de la Ciudad de Buenos Aires. Una medida cautelar del fuero Contencioso Administrativo y Tributario detiene el cambio de uso de un terreno ubicado en la manzana entre Córdoba, Reconquista, San Martín y Piedras, colindante al convento de Santa Catalina.
Un proyecto cuestionado por el Ejecutivo
De acuerdo con el arquitecto Andrés Borthagaray, el gobierno local había dado luz verde a un edificio que ocuparía 29,000 metros cuadrados, incluyendo tres subsuelos, de los cuales dos serían para estacionamiento y uno para oficinas. Esta decisión fue considerada por Borthagaray como un exceso de facultades, ya que, según el fallo, “la Constitución reserva esa autoridad a la Legislatura, no al Poder Ejecutivo”.
Consecuencias inmediatas de la cautelar
El impacto de la resolución es inmediato, paralizando cualquier acción administrativa relacionada con el proyecto. Además, el recurso presentado propone un uso alternativo para el sitio: en lugar de una torre, se plantea la creación de una plaza.
Un límite a las ambiciones del Ejecutivo
Borthagaray subrayó que, a pesar de que el propio Gobierno porteño impulsó el actual Código Urbanístico, su interpretación en este caso fue inapropiada. “La Dirección General de Interpretación Urbanística sobrepasó sus competencias”, afirmó, refiriéndose a un intento de invadir una jurisdicción que no le corresponde.
La voz de la sociedad civil y antecedentes históricos
El arquitecto observó que este no es un incidente aislado; en 2011, un intento similar de construir en ese predio fue detenido por la Justicia. “El compromiso de la sociedad civil ha sido fundamental para nuevamente frenar el proyecto”, resaltó.
Consideraciones sobre patrimonio y medio ambiente
El terreno es de suma importancia patrimonial, situándose en una zona que alberga un Monumento Histórico Nacional, lo cual exige normativas especiales para cualquier intervención. Además, Borthagaray alertó sobre los riesgos estructurales y ambientales que conllevaría la construcción de una torre de tal magnitud, afirmando que “el impacto ambiental y las vibraciones generadas serían significativos”.
La necesidad de espacios verdes en el microcentro
El arquitecto también relacionó este debate con la necesidad de revitalizar el microcentro porteño. “Lo que le falta a la zona son espacios verdes”, sostuvo. Propuso además una visión más amplia, sugiriendo que conectar el área de Santa Catalina con la Dársena Norte podría abrir nuevas oportunidades para que Buenos Aires se vincule más con su río.
