Un Encuentro Inesperado en La Habana: Historias de Disidencia y Resistencia
Bajada: Un relato que trasciende el tiempo, donde la lucha por la libertad se entrelaza con encuentros inesperados en la capital cubana.
Después de más de quince años compartiendo relatos cada sábado, he cultivado la esperanza de contar con un lector fiel que siga mis palabras. Esta vez, dedico mi nota a ese inquebrantable seguidor y lo invito a regresar al escenario que dejamos la semana pasada.
Un Bar en La Habana y una Historia de Amor
Nos encontrábamos en un bar en La Habana, rodeados de la opresión del régimen cubano, cuando apareció un intruso, Palomino, junto a su perro, Burako. Su presencia trajo consigo una inusual historia de amor.
Los Disidentes y la Influencia Rusa
Los compañeros de conversación se escondían tras los seudónimos de Turguenev y Caimán. A pesar de la caída de la URSS seis años antes, la huella rusa seguía viva en la isla, permeando nombres y actitudes. Caimán, con su simbología, representaba el desolador mapa del país.
Conspiraciones y Sueños Imposibles
Tras la narrativa de Palomino, retomamos nuestro objetivo. La charla se centró en una red clandestina de opositores y la ambición de lanzar un periódico subterráneo. La idea llegó al extremo de considerarlo en código, similar a un libro X inspirado en *El viejo y el mar* de Hemingway, con la intención de que solo los suscriptores pudieran descifrarlo.
Un Proyecto que Nunca Prosperó
Lamentablemente, nuestras aspiraciones no resultaron fructíferas. La historia de Elián, el niño que simbolizó la emigración cubana, se convirtió en una parábola de nuestros frustrados intentos.
La Reflexión a Traves de los Años
Hoy, al recordar aquel encuentro, celebro que ninguno de nosotros haya sufrido una represalia brutal. Sin embargo, el seudónimo de Turguenev tomó un nuevo significado casi tres décadas después de aquel caluroso encuentro.
Palabras que Causan Repulsión
Entre los términos que me desagradan, «resignificar» destaca en mis pensamientos, aunque no llega a incomodarme tanto como la expresión «La otredad». Cuando una frase común refleja la verdad, no queda otra opción que utilizarla, por más que me cause desagrado. La historia de Turguenev logró resignificarse para mí.
La Revelación en el Bar
Al concluir nuestra reunión en aquel establecimiento, Turguenev me confesó: «Yo soy el otro Pascasio», revelando que su hijo cubano lleva el mismo nombre.
Los Temores de un Viaje a La Habana
Aquella noche, envuelto en la prisa de la clandestinidad, me dirigí al hotel Meliá sin ahondar en su afirmación. En La Habana, donde el peligro acecha en cada esquina, la posibilidad de que un edificio se derrumbara era real.
Regreso a Buenos Aires y el Eco del Pasado
Finalmente, volé de regreso a Buenos Aires, deteniéndome brevemente en Cancún. Estaba ansioso por liberarme de la opresión que experimenté en Cuba. Durante años, olvidé la referencia a Pascasio, hasta que, décadas después, volvió a mi mente.
Reflexiones que Marcan la Vida
Mi trayectoria ha sido una mezcla de experiencias y lecturas que han transformado mi visión del mundo. Aunque no todas me han brindado felicidad, sí me han ayudado a comprender las raíces de la infelicidad.
Encuentros y Recuerdos en Berlín
En 2019, un grupo de periodistas latinoamericanos viajamos a Berlín para conmemorar los treinta años de la caída del Muro, donde conocí al colega uruguayo Leonardo Haberkorn, autor de *Milicos y Tupas*, un libro que relata acontecimientos oscuros de nuestra historia.
El Duro Legado de Pascasio Báez
Báez, un humilde peón uruguayo, encontró su final trágico por el simple hecho de cruzar un refugio subterráneo tupamaro. Su muerte, perpetrada con la crueldad propia de aquellos tiempos, es un recordatorio escalofriante de cómo la resistencia puede volverse contra sus propios ciudadanos.
Las Sombras del Pasado
Los responsables de su asesinato han llegado, irónicamente, a ocupar posiciones de poder tras la restauración de la democracia. Y tras años de silencio, la figura de Pascasio vuelve a resurgir en mis recuerdos.
La Incertidez del Futuro
¿Podría ser que uno de los asesinos o cómplices de Pascasio ahora viva en el exilio, homenajeándolo en su lucha contra el régimen? Solo el tiempo lo dirá. Tal vez ese destino, aún incierto, nos depara sorpresas en la lucha por la libertad en Cuba.
