México Frente a una Decisión Crucial: ¿Aumentará su Calificación Crediticia?
El futuro financiero de México depende de una revisión vital que se llevará a cabo a finales de junio. Moody’s Ratings decidirá si mantiene, mejora o rebaja su calificación crediticia, crucial para el país.
La calificación crediticia de México, actualmente en Baa2, enfrenta un momento decisivo a finales de junio. Moody’s, la agencia de calificación, revisará la perspectiva negativa que le fue asignada y podría traer repercusiones importantes para la economía del país.
Factores Clave en la Revisión de Moody’s
Renzo Merino, responsable del grupo de riesgo soberano en Moody’s, indicó que las decisiones sobre la calificación suelen formalizarse entre 12 y 18 meses. La situación fiscal de México es el principal aspecto que genera inquietud, aunque también influyen eventos como las renegociaciones del Tratado entre EE.UU., México y Canadá y conflictos internacionales.
El Impacto de una Posible Rebaja
Una reducción en la calificación podría resultar en tasas de interés más elevadas para nuevos préstamos y provocar salidas de capital. A pesar de los riesgos, Merino considera que una rebaja a niveles de alto rendimiento tiene «muy baja probabilidad».
Situación Económica Actual
México ha visto un crecimiento en su relación deuda/PIB debido a un déficit fiscal significativo previsto para 2024. Moody’s cambió la perspectiva del país de estable a negativa en noviembre de 2024, citando cambios constitucionales que afectan el sistema judicial y que, según críticos, debilitan los controles económicos.
Retos para Petróleos Mexicanos y el Tratado USMCA
Moody’s está monitorizando la reestructuración de Petróleos Mexicanos (Pemex), que busca ser financieramente autosuficiente para 2027. La agencia está especialmente interesada en cómo el conflicto en Oriente Medio podría influir en el plan presupuesto presentado recientemente, que proyecta un déficit menor para el año próximo.
Perspectivas Futuras
A medida que avanzan las decisiones de Moody’s, es crucial que el gobierno mexicano mantenga un diálogo abierto sobre estos temas para evitar un deterioro adicional en su perfil crediticio, que ya enfrenta desafíos como la rigidez del gasto público y la baja capacidad de pago de la deuda.
