Título: La impactante realidad sobre la tecnología educativa que nadie quiere ver
Bajada: El neurocientífico Jared Cooney Horvath revela datos alarmantes sobre el uso de tecnología en las aulas.
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Jared Cooney Horvath tiene una misión clara. En medio de campañas globales para prohibir smartphones en las escuelas y restringir el uso de redes sociales para menores de 16 años, el neurocientífico quiere alertar sobre la tecnología educativa en las aulas.
Desarrollo de la situación
Un exprofesor, Horvath sostiene que el uso de pantallas y herramientas digitales en las escuelas está socavando la forma en que los niños aprenden y se desarrollan. En su libro, The Digital Delusion, escribe: «Esta puede ser una de las verdades más duras que nuestra generación tiene que enfrentar».
La realidad educativa
Empezando alrededor del año 2000, algo cambió. «En todo Occidente, los puntajes de coeficiente intelectual comenzaron a disminuir, incluso cuando el tiempo en la escuela seguía aumentando», escribe Horvath. Los puntajes en pruebas internacionales comenzaron a caer. ¿La razón? «La respuesta está en el ascenso meteórico de la tecnología educativa».
Según un informe reciente del Departamento de Educación del Reino Unido, el mercado de tecnología educativa, o edtech, generó una facturación anual de aproximadamente £6.5 mil millones. En Estados Unidos, Horvath dice que es una mega industria de $400 mil millones, integrada en todos los aspectos de la educación.
Impacto de la pandemia
Horvath ha estado estudiando cómo aprenden las personas durante más de 15 años y ha concluido que «la tecnología no es una herramienta muy útil para eso». Cita los puntajes recientes del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA), que se lleva a cabo cada tres años y hace un seguimiento del rendimiento académico de estudiantes de 15 años en docenas de países.
En 2012, 2015 y 2018, PISA preguntó a los estudiantes cuánto tiempo pasaban usando dispositivos digitales durante un día escolar típico. «Cuanto más tiempo pasaban los estudiantes en pantallas en la escuela, más caían sus puntajes», dijo Horvath. «En promedio, aquellos que usaban computadoras por más de seis horas al día obtenían 66 puntos menos que sus compañeros que no las usaban en absoluto».
Opiniones y reflexiones
Expertos en el campo también expresan sus preocupaciones sobre los riesgos de confundir correlación con causalidad. Rose Luckin, profesora emérita de diseño centrado en el aprendizaje en UCL Knowledge Lab en Londres, destaca que «un uso moderado de dispositivos escolares está asociado con mejores resultados que no usar dispositivos escolares en absoluto. Es solo que el uso diario más intensivo es el peor».
En resumen, la reflexión sobre el impacto de la tecnología educativa es compleja y requiere un análisis detallado. Nos encontramos en un momento de reevaluación donde las promesas de la tecnología deben ser respaldadas por pruebas convincentes de su eficacia en el proceso educativo.

