La Trampa de la Inflación: ¿Realidad o Relato del Gobierno de Milei?
A medida que avanza su gestión, el presidente Javier Milei enfrenta crecientes cuestionamientos sobre la eficacia de sus políticas económicas y su capacidad para transformar la inflación en un tema del pasado.
El gobierno de Javier Milei ha tejido una narrativa que parece convencer a una parte de la sociedad. Hace unos meses, el Presidente afirmó: “La inflación comenzará con cero en agosto de este año”. Esta promesa, a pesar de su atractivo inicial, choca con la dura realidad: los precios siguen atrapados en un intervalo entre el 2% y el 3% mensual, sin visos de bajar a un dígito anual como en otros países latinoamericanos.
Promesas ante la Realidad
A pesar de los discursos optimistas, poco ha cambiado de manera sostenida en términos económicos. La diplomacia internacional ha perdido su rumbo, y no se vislumbra una estrategia comercial clara más allá de la alianza incondicional con los Estados Unidos. La experiencia demuestra que al adoptar posturas extremas, las probabilidades de sostenerlas se reducen con cada decisión gubernamental. Y la corrupción, un tema recurrente en la política, sigue latente en este escenario.
Un Plan de Estabilización Cuestionable
Desde la perspectiva de quienes comprenden las dinámicas inflacionarias, diseñar un plan de estabilización es una tarea de alta complejidad, algo que el Gobierno no ha abordado hasta ahora. Lo que a simple vista puede parecer un avance, podría ser una ilusión. Milei ha logrado que muchos crean que diciembre de 2023 nos desviaría hacia una hiperinflación, pero esa posibilidad resulta poco congruente con la realidad de un dólar en descenso, un fenómeno inusual en casos de hiperinflación.
La Historia de las Fases Estabilizadoras
En lo que respecta a los intentos estabilizadores, hasta el momento han existido tres fases. La primera inició con la devaluación drástica de la moneda, lo que temporalmente desaceleró la inflación por un periodo de 14 meses, pero culminó en marzo de 2025, cuando la inflación escaló al 3.7% mensual. Esta etapa fue respaldada por un Programa de Facilidades Extendidas con el FMI.
Fluctuaciones y Resultados Limitados
La segunda fase dio lugar a una liberación parcial del control cambiario, pero esta acción se realizó sin el sustento de un proyecto legislativo que hubiera fortalecido la credibilidad del Banco Central. Al final, esta estrategia resultó en resultados modestos, ya que el plan se basó en escalas cambiarias sin reservas adecuadas, aumentando el riesgo de inestabilidad.
Una Estrategia en Crisis
La actual “fase tres” ha sido descrita como una falta de plan de estabilización. La implementación de un sistema híbrido de bandas cambiarias refleja una pérdida de la ancla de precios en un contexto donde el aumento del dinero en circulación no se ha modificado. Esto genera un déficit fiscal oculto que, ante la ausencia de un mercado de capitales, dependerá de la emisión futura o el riesgo de un colapso.
Un Futuro Incierto
La fixación gubernamental en controlar el tipo de cambio introduce expectativas de devaluación debido a la inercia inflacionaria. En términos simples, el marco actual de estabilización parece despreciar las necesidades reales de la economía. Las prioridades deben incluir una discusión sobre la independencia del Banco Central, un programa fiscal sostenible y una reforma bancaria que realmente revitalice el país.
Las decisiones del Gobierno han llevado a un estado crítico en la economía real, donde el empleo se ve cada vez más amenazado, y muchos negocios luchan por su supervivencia. La falta de atención a temas estructurales repercute en los sectores más vulnerables de la población, destacando que la improvisación y la ignorancia parecen ser la norma en la actual gestión.
* Declaración personal del Profesor titular de economía internacional monetaria en Ucema. Este punto de vista no refleja oficialmente la opinión de la universidad.
