La economía argentina respiró en abril, pero el consumo sigue en caída
Un leve alivio en los precios de los alimentos no se traduce en un repunte del consumo. El Banco Central enfrenta nuevos desafíos en su estrategia para retener dólares.
Durante abril, los precios de los alimentos experimentaron un aumento del 1,5%, mientras que la canasta alimentaria lo hizo en un 1,1%. Sin embargo, las compras del Banco Central se estancaron en solo 861 millones de dólares durante mayo, lo que resalta la débil situación del consumo en el país.
Un respiro en el rubro alimentario
Una noticia alentadora para el Gobierno provino del sector alimentario, vital para la economía familiar. Según el último informe, los precios de alimentos y bebidas no alcohólicas subieron 1,5%, por debajo del promedio general. La canasta básica alimentaria, por su parte, aumentó solo un 1,1%. Este cambio es significativo, especialmente después de que la carne, que había sido un factor complicado para la inflación, comenzara a moderarse. Esto brinda al Gobierno una oportunidad para atravesar mayo con mayor estabilidad en precios críticos.
Desafíos en el frente cambiario
A pesar de esta ligera mejoría, el Banco Central enfrenta un nuevo desafío. Hasta la fecha, ha acumulado compras de 861 millones de dólares, lo que representa un descenso notable en comparación con los 1.464 millones de dólares de mayo anterior. Esto ha suscitado interrogantes sobre el destino de los dólares que ingresan al país.
Se estima que una creciente porción de estas divisas es captada por el sector privado, que incluye ahorristas, importadores y empresas que realizan pagos en dólares. Esto complica aún más la tarea del Banco Central, que se ve forzado a decidir entre restringir sus compras o tolerar una mayor presión en el tipo de cambio.
El consumo sigue sin despegar
Por otro lado, los datos reflejan que el consumo sigue titubeante. Cencosud, el gigante que opera cadenas como Jumbo y Disco, reportó que las ventas cayeron un 7,7% en supermercados y un alarmante 25,9% en el segmento de mejoras para el hogar. Esta tendencia no puede ser ignorada y plantea un escenario preocupante para el mercado interno.
La compañía ha observado que los consumidores ahora optan por productos de marca propia y están modificando sus hábitos de compra, buscando opciones más cercanas y evitando gastos no esenciales. A pesar de una ligera mejora en la presión sobre los precios de alimentos, el consumo masivo sigue en una situación frágil.
