El Banco Central enfrenta desafíos tras el acuerdo de USD 3.000 millones
El reciente acuerdo del Banco Central por USD 3.000 millones con bancos internacionales ha reavivado el debate sobre la viabilidad financiera de Argentina. Expertos advierten sobre las implicancias de esta operación en el contexto económico actual.
El economista Roberto Cachanosky conversó recientemente con Canal E y dejó en claro que este acuerdo suscita más interrogantes que respuestas. «Esto indica que Argentina aún no está lista para acceder al mercado voluntario de deuda», manifestó.
¿Qué significa realmente este acuerdo?
Cachanosky explicó que el mecanismo utilizado no se asemeja a una colocación convencional. “En una operación de ‘repo’, el Banco Central vende bonos y se compromete a recomprarlos con una tasa de interés”, aclaró. Además, destacó que el Tesoro sigue sin poder financiarse de forma directa con los inversores: “Lo que estamos viendo es un ciclo que no resuelve el problema de fondo”, añadió.
Impacto sobre las reservas del Banco Central y riesgo cambiario
Un aspecto crucial es el efecto sobre las reservas. Cachanosky alertó sobre la capacidad limitada del Banco Central para acumular dólares. “Si necesita adquirir reservas, tiene que emitir pesos, y si la demanda de dinero no aumenta, esto podría llevar a un incremento en precios o a un ajuste en el tipo de cambio”, subrayó.
El economista mencionó que el esquema cambiario actual está bajo creciente tensión: “El tipo de cambio se encuentra demasiado cerca de la banda superior y, si el Central sale a comprar dólares de manera agresiva, podría romper la barrera”, destacó. Según él, la forma en que se ha diseñado el programa limita la flexibilidad en la política monetaria.
Desafíos en la actividad económica e inflación
Más allá de los aspectos financieros, Cachanosky también enfocó su análisis en la economía real. “La actividad económica sigue enfrentando serias dificultades: el consumo está estancado, las exportaciones no avanzan y la inversión sigue siendo insuficiente”, señaló. Según sus palabras, ninguno de los motores clásicos de crecimiento está funcionando adecuadamente.
El economista también expresó sus dudas respecto a las metas del Presupuesto 2026. “Es difícil creer en una inflación anual del 10% cuando actualmente enfrentamos un 2 o 2,5% mensual”, agregó. Y sobre el tipo de cambio proyectado, indicó que se encuentra por debajo del nivel actual: “Difícilmente se cumplan estas proyecciones macroeconómicas”, sentenció.
Por último, sobre el proceso de desinflación, remarcó: “Bajar la inflación no equivale a alcanzar una estabilidad de precios”. En este sentido, destacó que “un 2% mensual no es estabilidad; los países con economías estables suelen tener una inflación de 2% anual”.
