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Teresa Laborde: La bebé nacida en un Falcon verde y sus 50 años de dolor

La Historia de Adriana Calvo de Laborde: Supervivencia y Memoria

Adriana Calvo de Laborde fue secuestrada en 1977, mientras estaba embarazada y con un hijo pequeño en casa. Su historia, marcada por el horror de la dictadura, se entrelaza con la lucha por la memoria y los derechos humanos.

Apenas cuatro meses de embarazo tenía Adriana Calvo de Laborde cuando, en febrero de 1977, fue capturada en su hogar en La Plata por un grupo de tareas de la última dictadura militar. En ese momento, su hijo Santiago, de un año y medio, estaba a su lado. Días más tarde, su esposo, Miguel Laborde, también sería secuestrado, y ella fue llevada en un emblemático Ford Falcon verde, símbolo del terror represivo de la época.

A mediados de abril, mientras la trasladaban entre centros clandestinos, Adriana, vendada y bajo custodia, comenzó a sentir los trabajos de parto. Sin médicos ni condiciones básicas, dio a luz en el asiento trasero de un automóvil. Su hija, Teresa Laborde, quien se ha convertido en una relevante docente universitaria y defensora de los derechos humanos, logró sobrevivir.

Norma Morandini: «El 24 de marzo será siempre un día trágico en nuestra historia contemporánea».

Años más tarde, esa escena fue reconstruida en los tribunales y se plasmaría en la película Argentina, 1985. Adriana, profesora de Física en la Universidad Nacional de La Plata, fue una de las primeras sobrevivientes en brindar su testimonio, revelando la existencia de centros clandestinos de detención. Su voz fue crucial para la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) y el Juicio a las Juntas, aportando información que desafió las negaciones previas de muchos. “Sin los relatos de los sobrevivientes, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo habrían sido vistas como locas”, afirma Teresa en una reciente entrevista.

La historia de Adriana y Teresa es un ejemplo de cómo la memoria se entrelaza con la lucha por la verdad. A pesar de los 50 años que han pasado desde el golpe de Estado, Teresa enfatiza que la batalla por la memoria y su significado es relevante hoy más que nunca: “Es como comenzar de nuevo, por eso duelen tanto estos 50 años”.

Las Reflexiones de Teresa Laborde

—¿Cuándo tomaste conciencia de tu historia familiar?

—Mi toma de conciencia fue gradual. Desde pequeña sabía que había algo diferente; pasé por médicos por problemas de salud. Los secuelas de aquel traumatismo fueron claros. Mi familia me habló de “los malos”, de lo que le sucedió a mamá y papá cuando crecí.

—¿Mantienes el contacto con quienes te ayudaron en ese momento?

—Mi familia nunca se exilió, pero perdimos nuestra casa. Aunque nos mudamos a Mar del Plata, seguimos en contacto con quienes nos ayudaron, como Dolly, la vecina que rescató a mi hermano.

—¿Cómo fue tu infancia en ese contexto?

—Esa época fue complicada, llena de dudas y temores. Al principio, mis padres se arriesgaron al ver a otras familias en la misma situación. Recuerdo que viví con miedo mientras ellos buscaban a quienes habían quedado cautivos.

La Memoria es Nuestro Legado

—¿Cómo sientes que afecta a las nuevas generaciones la falta de conocimiento sobre este pasado?

—Muchos jóvenes no saben que los juicios por derechos humanos continúan. A menudo siento que la historia se presenta de manera fragmentada, separando lo que ocurrió antes y después de 1976, lo que dificulta entender la magnitud de estos eventos.

Teresa subraya la importancia de los relatos de los sobrevivientes. «Sin sus voces, muchas de las atrocidades quedarían en el olvido, e incluso hoy seguimos viendo repercusiones de aquel régimen».

Reflexiones Actuales sobre la Dictadura

—¿Cuál es tu percepción del debate actual sobre la dictadura?

—Hoy, algunos políticos están reviviendo ideas como la de los ‘dos demonios’. Eso me preocupa seriamente, ya que se intenta falsear la historia y olvidar las atrocidades cometidas. La memoria no debe ser negociada por ningún partido.

Tanto Adriana como Teresa son símbolos de una lucha continua por recordar lo que sucedió, enfatizando que los derechos humanos no deben ser un tema partidario. La historia de ambas demuestra que el pasado tiene un impacto profundo en el presente.

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