"Huele a espíritu adolescente": Un retrato intenso de la familia en el escenario porteño
En el corazón de Buenos Aires, el Teatro Defensores de Bravard se destaca no solo por enseñar arte dramático, sino por ser un epicentro de producción teatral vibrante. La obra Huele a espíritu adolescente, dirigida por Matías Feldman y Santiago Gobernori, refleja la dinámica familiar con una mirada renovadora.
Una reunión familiar llena de tensiones
La pieza presenta una mesa larga, donde nueve personajes se reúnen, creando una atmósfera tensa que va en aumento hasta alcanzar su clímax. La obra logra eludir las comparaciones obvias y se sumerge en el análisis de relaciones familiares, mostrando la complejidad de estas interacciones.
Un retrato familiar con un trasfondo social
La historia podría desarrollarse en cualquier rincón de Argentina, reflejando situaciones familiares universales. *Huele a espíritu adolescente* convierte lo cotidiano en algo profundamente íntimo, apelando a la identificación del público con las dinámicas de sus propias familias.
El lenguaje del bullicio
Desde el inicio, la obra se presenta como una conversación tumultuosa, donde los personajes compiten por la atención. Este «bullicio» se convierte en una herramienta narrativa, tejiendo en paralelo las historias y emociones de cada uno de ellos. Feldman destaca que este caos fue trabajado meticulosamente para convertirse en una partitura poderosa que invita al espectador a elegir qué observar, dejándolos con momentos perdidos de profundidad.
Una mesa que redefine relaciones
El escenario desordenado se convierte en un personaje más, donde las interacciones se transforman en un juego de alianzas y exclusiones. La mesa no solo es el punto de encuentro, sino un símbolo de las complejas relaciones que se desarrollan en su alrededor.
El «décimo personaje» que todo lo incomoda
La obra introduce el concepto de un «décimo personaje», un ausente que, aunque nunca aparece en escena, establece su presencia en cada conflicto y revelación. Este vacío se convierte en el motor que impulsa la trama, iluminando los secretos que los personajes intentan ocultar.
Colores que revelan y ocultan
Los colores del vestuario juegan un papel significativo, delineando personalidades y tensiones. Desde los tonos oscuros de la madre hasta el celeste del invitado extraño, cada elección estética cuenta una historia y refleja el dinamismo de las relaciones familiares que se presentan en la obra.
El vínculo entre actuación y escritura
Lo innovador de *Huele a espíritu adolescente* radica en que los actores también son sus autores, lo que otorga una autenticidad palpable a los personajes. Esta simbiosis entre actuación y dramaturgia enriquece la narrativa, permitiendo que cada intérprete dé vida a su personaje desde una conexión profunda.
De la música de la adolescencia a la reflexión del presente
El título de la obra evoca a Nirvana, lo que sugiere una conexión con la melancolía de la adolescencia y la pérdida. Feldman menciona que cada escena se nutre de estas referencias culturales para explorar el dolor y el anhelo que persiste en la ausencia.
Un reflejo de vínculos complejos
Con un estilo que recuerda a obras como *Secretos y mentiras*, la trama se adentra en las profundidades de las relaciones humanas, ofreciendo un espejo en el cual el público puede verse reflejado. Con funciones en el Teatro Bravard, *Huele a espíritu adolescente* brinda una experiencia teatral que desafía y conmueve al espectador, animándolo a reflexionar sobre sus propias interacciones familiares.
