La misteriosa desaparición de Gus Lamont: nuevas pistas en el caso
La policía de Australia del Sur ha elevado a un caso de crimen mayor la desaparición del pequeño Gus Lamont, quien se encuentra desaparecido desde hace más de cuatro meses. Investigaciones recientes han señalado a un miembro del hogar como sospechoso.
La búsqueda de Gus Lamont, un niño de cuatro años que desapareció de su hogar en el outback australiano, ha sido descrita como una de las más extensas y prolongadas en la historia de la policía de SA. Desde su desaparición, se han movilizado fuerzas policíacas, drones y unidades de rescate para cubrir el extenso territorio del establecimiento Oak Park, a unos 300 km al interior de Adelaide.
Desarrollo de la investigación
El superintendente de detectives, Darren Fielke, ha informado que las autoridades han descartado la posibilidad de que el niño se haya alejado por su cuenta o que haya sido secuestrado. En cambio, se ha comenzado a centrar la investigación en un residente de la casa, aclarando que los padres no están bajo sospecha.
Fielke aseguró que se han detectado «numerosas inconsistencias y discrepancias» en las declaraciones de los familiares. Esto ha llevado a que una persona dentro del hogar haya decidido dejar de colaborar con la investigación, convirtiéndose en el nuevo foco de atención para los investigadores.
Detalles sobre Gus y su desaparición
El pequeño Gus, descrito como un niño tímido pero aventurero, fue visto por última vez el 27 de septiembre, jugando afuera de la granja familiar. Llevaba una camiseta azul con un Minion, un sombrero gris y botas. Cuando su abuela fue a buscarlo media hora más tarde, había desaparecido.
Las intensas búsquedas y los obstáculos enfrentados
A lo largo de los meses, la policía ha realizado diversas búsquedas que han variado en intensidad según la aparición de nueva información. Se han drenado grandes estanques y explorado minas abandonadas en busca de pistas. También han tenido que lidiar con la desinformación generada por comentarios no solicitados en líneas de ayuda y rumores infundados.
En las primeras semanas, un pequeño rastro encontrado no proporcionó información útil, lo que ha generado frustración tanto en las autoridades como en la comunidad.
El superintendente Fielke busca asegurar a la comunidad que la investigación continúa con meticulosidad y firmeza. «No se dejará piedra sin mover», destaca mientras las esperanzas permanecen firmes en encontrar respuestas sobre la desaparición de Gus Lamont.
