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Fecundidad en Caída: El Cambio Clave en las Familias

Título: Cambios en la Maternidad: ¿Por qué las Familias Argentinas Optan por un Hijo Único?

Bajada: La crianza en Argentina enfrenta nuevos desafíos que redefinen la estructura familiar. Un estudio revela cómo condiciones económicas y sociales influyen en la decisión de ser padres.

Paula Talento, de 42 años, se relaja en un banco del Parque Lezama, observando a dos amigas jugar con una bebé. Su única hija, de siete años, ya asiste al colegio. Paula vive la maternidad con comodidad, pero también con reflexiones profundas sobre su elección familiar.

“Tuve a mi hija a los 35 años mientras vivía en México, y al regresar a Argentina, experimenté cambios constantes en mi trabajo. La crianza ha sido un reto considerable, especialmente en un sistema que no facilita la conciliación laboral y familiar. Considerar tener otro hijo me parece imposible, tanto por razones económicas como por la logística diaria”, confiesa Paula.

“Quizás hay otros que desean tener más de un hijo. Yo no lo percibo como algo negativo; podría haber optado por otro, si la vida fuera más manejable”, añade.

Paula Talento disfruta del parque mientras su hija está en clase.
Paula Talento disfruta del parque mientras su hija está en clase. Foto Maxi Failla.

Las expectativas sobre la composición familiar han evolucionado. El tradicional modelo de la familia nuclear está cambiando, y esta transformación, aunque más visible en Europa, también está presente en Argentina.

El país experimenta una disminución en la natalidad, con un promedio de 1,3 hijos por mujer, muy por debajo del mínimo necesario para el recambio generacional.

«La reducción en la fecundidad refleja que muchas familias deciden tener menos hijos, ya sea por elección o circunstancia», advierte Lorena Bolzón, experta del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral.

En 2024, los registros arrojan una notable baja en el número de nacimientos: 413.135, un descenso del 47% en comparación con 2014. Esto responde a factores económicos, sociales y culturales.

El aumento del costo de vida y la inestabilidad laboral juegan un rol fundamental al momento de decidir sobre la ampliación familiar. Criar a un hijo se ha vuelto más costoso y complicado, impulsando a muchas familias a optar por un solo hijo.

Además, la mayor participación de las mujeres en el ámbito laboral y la prolongación de su educación han cambiado las prioridades a nivel personal. En Estados Unidos, por ejemplo, surge el fenómeno del “hijo único” o just one.

Otro punto clave es el cuidado. La falta de una red de apoyo y escasez de políticas públicas que faciliten la crianza dificulta la posibilidad de tener más de un hijo, una situación que también enfrenta Paula.

Los hogares con un solo hijo van en aumento: un 22% en los principales aglomerados urbanos, un incremento desde el 19% en 2016. Esta tendencia refleja una transformación en las dinámicas sociales.

La diversidad familiar está creciendo, y el modelo tradicional pierde relevancia. En este nuevo contexto, Román Figueiras, de 31 años, comparte que no tiene planes de ampliar su familia y prefiere disfrutar cada instante con su única hija.

El costo de crianza se extiende más allá de los recursos económicos, impactando en la disponibilidad emocional y mental de los padres. La pregunta sobre si habrá más hermanos se escucha cada vez menos.

Carolina Duek, doctora en Ciencias Sociales, subraya que no se puede determinar con certeza por qué las parejas eligen tener menos hijos, pero sí se identifican tendencias que evidencian el alto costo asociado a la crianza en un contexto donde faltan redes de apoyo.

Además, ha cambiado la percepción de la maternidad y la paternidad, llevando a muchas parejas a escoger caminos alternativos. Aunque las mujeres tienen más acceso a la educación y a empleos, las responsabilidades en el hogar no se reparten equitativamente.

La postergación de la maternidad también afecta la ventana reproductiva, donde las mujeres enfrentan limitaciones de edad que dificultan la toma de decisiones sobre tener más hijos.

Menos Nacimientos, Más Opciones

La doctora Silvina Valente, del Hospital de Clínicas de la UBA, argumenta que la disminución de la natalidad no necesariamente indica una menor vida sexual, sino un mayor control en la planificación familiar y el uso de métodos anticonceptivos.

La experiencia de la maternidad impacta más en la decisión de tener un segundo hijo que la vida íntima de la pareja. Valente también propone estrategias para mantener la conexión emocional entre las parejas que han tenido hijos.

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