Franco Colapinto Revive la Pasión por la Fórmula 1 en Buenos Aires
Después de más de una década, el as del automovilismo argentino hizo vibrar las calles de la capital con dos potentes monoplazas icónicos.
Franco Colapinto ha marcado un hito en la historia automovilística de Argentina al regresar con coches de Fórmula 1 a las calles de Buenos Aires, luego de 14 años de espera. El joven piloto deslumbró al público local al pilotar el Alpine Lotus E20 de 2012 y, posteriormente, una replica de la emblemática Flecha de Plata, el Mercedes W196, que perteneció a la leyenda Juan Manuel Fangio.
Una Exhibición que Conmovió al Público
Cerca de las 13 horas, Colapinto tomó los mandos del Lotus y desató un festín de rugidos de motores por la Avenida del Libertador. Con el olor del caucho quemado y acrobacias espectaculares, los seguidores vibraron con cada giro.
El Apogeo de la Fiesta Automovilística
Quince minutos más tarde, el primer recorrido llegó a su fin, dejando la carrocería del Lotus E20 marcada por huellas de drifts; el público estalló en vítores. Pero el momento culminante llegó con la salida de la famosa Flecha de Plata. En ese instante, el piloto se transformó en Fangio, desatando la euforia de los presentes.

Al terminar el emocionante recorrido con la Flecha de Plata, Colapinto se bajó y se acercó a los fanáticos, firmando numerosas camisetas, muchas de ellas con los colores de la selección argentina.

Las Palabras de Orgullo de un Padre
En una emocionante conversación con ESPN, Aníbal Colapinto, padre del piloto, expresó su inmensa alegría: «Ver a Franco conduciendo por las calles de Buenos Aires, un sueño hecho realidad, es una gran emoción. Su dedicación y sacrificio están rindiendo frutos».
Un Recuerdo que Marca Generaciones
La última vez que un auto de Fórmula 1 recorrió las calles argentinas fue en 2012, cuando el piloto Daniel Ricciardo llevó un monoplaza de Red Bull por Palermo, creando un recuerdo imborrable en la memoria de los aficionados al automovilismo.
(Foto: F1)
La jornada no solo fue un espectáculo de velocidad, sino una celebración de la historia del automovilismo argentino, uniendo generaciones y despertando pasiones entre los fanáticos.
