En un momento clave para la economía argentina, el gobierno se enfoca en el pago de una deuda crucial mientras el mundo observa otras crisis. ¿Logrará captar el interés de los inversores locales o enfrentará una fuga de capitales?
Con los ojos del mercado global centrados en la crisis venezolana y la inestabilidad de los precios del petróleo, el gobierno argentino avanza en la estrategia financiera para cumplir con uno de los pagos de deuda más significativos del semestre. Aunque se anticipa que los USD 4.300 millones programados para el 9 de enero están asegurados, la conversación en los círculos financieros se desplaza hacia las posibles consecuencias posteriores, en particular la falta de interés inversor para reinvertir estos fondos y las dudas sobre el mecanismo del repo.
Expectativas en los Mercados: Un Préstamo Esperado
Los analistas consideran que la búsqueda de financiamiento por parte del equipo económico se canalizará a través de préstamos de entidades financieras extranjeras. Recientemente, un intercambio de deuda entre el Tesoro y el Banco Central permitió obtener bonos en dólares a cambio de letras ajustadas en pesos, facilitando el acceso a las garantías necesarias para los préstamos de repo.
Un Mirador Hacia 2025: ¿Un Pago que No Regresa?
A pesar de tener una base contable sólida para cumplir con sus obligaciones, el ambiente del mercado permanece cauteloso. Javier Timerman, parte de Adcap Grupo Financiero, indicó que no hay señales de interés significativo por parte de los inversores. Muchos están a la expectativa de observar cómo se desarrollará la próxima fase del programa monetario.
El temor se centra en la posibilidad del «efecto puerta giratoria», donde los dólares que salen para el pago no retornen al sistema. Timerman recalcó que la situación de enero de 2025, en la cual no se produjo reinversión tras un pago similar, sigue presente en las mentes de los inversores.
Impacto Local: La Dinámica de los Dividendos
Otra variable a considerar es la actual composición de los tenedores de deuda. Históricamente, los inversores locales tienden a reinvertir más que los extranjeros, pero este año podría haber un giro. Ahora, las empresas cuentan con la posibilidad de girar utilidades, lo que podría fomentar la venta de bonos para enviar dividendos a sus casas matrices. Un informe de PPI resalta que los jugadores locales poseían solo 8,6% de los bonos Globales en septiembre de 2020, lo que podría indicar una presión vendedora considerable sobre el mercado.
Incógnitas sobre el Repo y Rumores de Nuevas Emisiones
En medio de especulaciones sobre la emisión de nuevos bonos para captar liquidez, la atención se centra en los detalles del préstamo con los bancos. La tasa se estima entre 7% y 9%, lo que podría variarse según quién lidere el reposicionamiento de activos.
Fuentes del Ministerio de Economía han comunicado que los detalles formales del pago serán anunciados en breve, sugiriendo que podría haber medidas complementarias a la vez, como un canje de deuda voluntario.
Proyecciones para 2026: Un Desafío Inminente
Las proyecciones del Tesoro revelan que al 29 de diciembre contaba con depósitos disponibles que suman aproximadamente USD 1.963 millones. Este monto se verá complementado por ingresos adicionales derivadas de colocaciones de bonos y exportaciones de energía, sumando a la urgencia de demostrar solvencia de cara a los desafíos venideros.
Uno de los problemas críticos que se avecina es el vencimiento programado para 2026, que exigirá pagos por alrededor de USD 20.500 millones. Según PPI, para consolidar una reestructuración de esta deuda, será necesario que el riesgo país reduzca entre 120 y 170 puntos básicos.
