Mistinguett: La Reina del Music-Hall y Espía Oculta de Francia
Mistinguett, la icónica figura del music-hall francés, no solo deslumbró con su talento artístico, sino que también jugó un papel crucial en la historia. Su fascinante trayectoria combina glamour, romance y valentía en tiempos de guerra.
Un Ícono de la Cultura Francesa
Mistinguett, nombre artístico de Jeanne Bourgeois, se mantiene como un símbolo indeleble de la cultura francesa, junto a emblemas como La Marsellesa y la diversidad de quesos del país. Desde finales del siglo XIX hasta su retiro en 1948, fue la estrella más brillante del teatro de variedades, conquistando escenarios de todo el mundo, incluyendo su presentación en Buenos Aires en 1923.
Amor y Éxito en el Escenario
Durante su carrera, Mistinguett no solo brilló por su arte, sino también por su romance con el famoso actor y cantante Maurice Chevalier. La pareja fue apodada “los bailarines obsesivos” tras actuar juntos en el Folies Bergère en 1912, manteniendo un vínculo que se extendió por una década. Su talento era tal que sus largas y elegantes piernas se convirtieron en un símbolo de su éxito, aseguradas por la asombrosa suma de quinientos mil francos-oro.
Un Lado Desconocido: Espía durante la Gran Guerra
Más allá de la fama y el amor, Mistinguett también se destacó como una espía durante la Primera Guerra Mundial. Su dedicación al país que tanto amaba la llevó a utilizar su carisma en misiones de inteligencia, un aspecto de su vida poco conocido que ha cobrado nueva relevancia gracias al libro del historiador Bruno Fuligni.
La Ascensión de una Artista
Originaria de un hogar humilde, Jeanne Bourgeois fue impulsada por sus padres, que trabajaban duro, a recibir una educación artística. Un giro inesperado en su vida la llevó a convertirse en Mistinguett, una decisión inspirada por el empresario del Casino de París que vio potencial en su apariencia. Debutó en 1893 y rápidamente se destacó por su carisma y conexión con el público, siendo también rival de otras grandes artistas como Josephine Baker.
La Dama de la Escena y el Espionaje
Durante la guerra, Mistinguett trabajó en diversas ciudades europeas, incluyendo Suiza e Italia, siempre con el objetivo de recopilar información clave. Su fama le permitió operar sin miedos y sin necesidad de ocultarse tras una identidad falsa, lo que dificultaba a los enemigos sospechar de ella. Incluso se supo que mantuvo relaciones clandestinas, de las que obtuvo información vital sobre los planes alemanes, contribuyendo a alterar el curso de la guerra.
Redescubriendo su Legado
Bruno Fuligni ha destacado la importancia de Mistinguett como una heroína de la Gran Guerra, recordando que, a pesar de su reconocimiento en el escenario, su valentía como espía había sido olvidada. En el aniversario de su fallecimiento, se hace un llamado a que se reconozcan sus contribuciones excepcionales más allá del escenario.
Mistinguett dejó este mundo el 5 de enero de 1956, pero su legado como una artista revolucionaria y espía valiente perdura, recordándonos que las grandes historias a menudo se esconden detrás de los rostros más conocidos.
