Diez años después de la denuncia por abuso, la Corte de Tucumán absuelve a dos hombres condenados

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Carolina Monteros: Una Lucha de 10 Años Contra la Impunidad

Una década después de denunciar un abuso sexual por parte de dos hombres, Carolina Monteros enfrenta nuevamente un revés en su batalla judicial. La reciente absolución de Franco Trapani y Álvaro Rodríguez por parte de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán ha reavivado un debate crucial sobre la valoración de las pruebas en casos de delitos sexuales y la aplicación de una perspectiva de género en el sistema judicial.

Los Hechos Que Marcaron un Antes y un Después

Todo comenzó el 3 de julio de 2016, cuando Carolina, entonces de 18 años, salió a bailar con una amiga en el boliche Lancaster de Tafí Viejo. A primera hora de la mañana, fue abordada por Trapani, quien luego sugirió que Rodríguez se uniera a ellos. Los tres terminaron en la casa de los padres de Trapani, donde, según Carolina, fue sometida a abuso sexual durante varias horas.

Un Testimonio que Refleja el Trauma

Carolina recordó que intentó resistir: «Hice todo lo que pude por escapar. Grité, lloré y pedí a gritos que se detuvieran». Para su pesar, no denunció el abuso en el momento; esperó tres días, una decisión que le trajo críticas. «No todas las víctimas pueden denunciar de inmediato. Cada una enfrenta el trauma a su manera», reivindica.

Un Larga Batalla Judicial

El camino judicial no fue fácil. La causa se estiró por casi diez años, marcada por demoras, planteos procesales y múltiples audiencias. En octubre de 2025, se realizó el juicio oral, donde Trapani fue condenado a diez años de prisión y Rodríguez a ocho, por abuso sexual con acceso carnal. Sin embargo, nunca fueron detenidos debido a la falta de prisión preventiva durante las apelaciones.

La Anulación de la Condena

Meses después, la Corte Suprema de Tucumán revocó la sentencia, absolviendo a ambos por «beneficio de la duda». Esta decisión fue ampliamente criticada por organizaciones de derechos humanos y especialistas en violencia de género, quienes cuestionaron tanto la valoración de las pruebas como la interpretación del fallo judicial.

«La Justicia Me Volvió a Callar»

Carolina expresa su dolor: «Fueron diez años desgastantes, no solo por el abuso, sino por la larga lucha judicial. Sentí que estaba peleando contra un sistema muy desigual». Tras la absolución, su frustración fue inmensa: «Fue un dolor devastador, no solo por mí, sino por el mensaje que esto envía a otras víctimas que piensan en denunciar».

La Continuidad de la Lucha

Pese a todo, Carolina está decidida a seguir luchando. Con el apoyo de su abogado, planea agotar todas las instancias legales posibles: «Espero que los tribunales reconsideren el caso con una verdadera perspectiva de género».

Diálogo en Contrapunto

Desde la defensa de los acusados, su abogado, Alfredo Falú, asegura que la denuncia de Carolina es falsa, argumentando que no hubo evidencia suficiente para desestimar el principio de inocencia. Afirma que Carolina voluntariamente subió al auto y entró a la casa, y que no hubo agresiones. «La Corte aplicó correctamente los principios de presunción de inocencia», sostiene.

Visiones Opuestas de la Verdad

La Corte criticó la sentencia de culpabilidad por no explicar cómo algunas contradicciones en el testimonio de Carolina afectaban su credibilidad. En contraste, el abogado querellante, Carlos Garmendia, defiende la sentencia condenatoria como impecable, y afirma que existen múltiples pruebas corroborantes del abuso.

Intervención de Organizaciones

La Fundación Mujeres x Mujeres de Tucumán ha decidido intervenir en este caso mediante un amicus curiae, argumentando que el fallo judicial reproduce estereotipos de la cultura de la violación. Critican la exigencia de un modelo de comportamiento único para las víctimas y la necesidad de pruebas físicas concluyentes para validar un abuso sexual.

La Voz de un Movimiento

Organizaciones como Ni Una Menos de Tucumán han condenado la absolución, resaltando la larga espera por una condena y las maniobras de amedrentamiento sufridas por Carolina. Ellas sostienen que el fallo actual sienta un peligroso precedente para otras víctimas.

El Costo de la Justicia

Mientras el caso sigue su curso, Carolina comparte cómo ha reconstruido su vida tras el trauma. «Permanecer en la ciudad ha sido difícil. He enfrentado constantes recuerdos y encuentros indeseados con mis abusadores», dice, añadiendo que «mantener esta lucha ha supuesto un gran sacrificio personal y profesional».

Hoy, aunque siente el peso del desgaste y la incertidumbre, Carolina sigue firme en su creencia de que hablar y denunciar fue lo correcto. «Aunque mi vida cambió por completo, sigo adelante, decidida a hacer valer mi voz».