Fallece María Takara de Oshiro, un símbolo de la lucha por los derechos humanos en Argentina
María Takara de Oshiro, destacada madre de Plaza de Mayo y defensora incansable de los derechos humanos, ha fallecido a los 95 años tras casi cinco décadas de búsqueda de su hijo desaparecido durante la dictadura.
El viernes 20 de marzo, María Takara de Oshiro, referente de las Madres de Plaza de Mayo, dejó de existir a los 95 años. Su lucha inquebrantable por encontrar a su hijo, Jorge Eduardo Oshiro, uno de los jóvenes desaparecidos por la última dictadura, fue un ejemplo de resiliencia y determinación.
Un legado imborrable
La Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires emitió un emotivo comunicado lamentando su partida. Destacaron que María Takara fue parte de una generación de madres que mantuvieron viva la memoria y la búsqueda de justicia, también desde la comunidad nikkei.
Unirse a la lucha
A pesar de no hablar español al inicio de las emblemáticas rondas de los jueves, María se unió a la organización en 2018, bajo el ala de Nora Cortiñas, quien le entregó el característico pañuelo blanco que se ha convertido en símbolo de la resistencia.
La historia de Jorge Eduardo
Jorge Eduardo Oshiro nació el 2 de enero de 1958 y fue secuestrado en noviembre de 1976, cuando tan solo tenía 18 años. Estudiante de una escuela técnica en Villa Ballester y militante del Partido Socialista de los Trabajadores, su desaparición marcó a su familia y a la comunidad en general.
Reconocimiento y homenaje
Este triste suceso fue comentado por el intendente de San Martín, Fernando Moreira, quien en su cuenta de X expresó: “Despedimos a María Takara de Oshiro, luchadora incansable por los derechos humanos. Hace poco señalizamos una esquina en su honor, su voz se apagó, pero su luz guía nuestra búsqueda de verdad y justicia”.

Un recordatorio fuerte en la sociedad
La historia de María Takara y su hijo Jorge Eduardo continúa siendo un recordatorio poderoso de las luchas por la memoria y la justicia en Argentina. La vida de María es un símbolo de la resistencia y la búsqueda de verdad en un país que aún trabaja por sanar las heridas del pasado.
