Teherán y Washington han dado inicio a una segunda ronda de negociaciones en Ginebra, centradas en temas nucleares y de seguridad. Este encuentro se lleva a cabo en un contexto marcado por tensiones y movimientos militares en el golfo Pérsico.
Un Nuevo Capítulo en las Negociaciones
Las conversaciones, que se reanudan tras el primer encuentro en Mascate el pasado 6 de febrero, se desarrollan en un clima de intercambio de advertencias. Mientras Irán desea limitar el diálogo a su programa nuclear, EE.UU. demanda además restricciones en el desarrollo de misiles balísticos y el cese del apoyo iraní a grupos armados en la región.
Advertencias de Consecuencias
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha intensificado la presión sobre Irán, afirmando: “Quieren llegar a un acuerdo. No creo que deseen enfrentar las consecuencias de no lograrlo”. Esta afirmación deja entrever la posibilidad de que EE.UU. tome medidas más severas si las negociaciones no tienen éxito.
Perspectivas Desde Teherán
En respuesta, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmaeil Baqaei, ha declarado que la postura de EE.UU. ha tomado un giro “más realista”, aunque ha instado a mantener cautela en cuanto a las expectativas generadas por estos diálogos.
Movimientos Militares en la Región
En paralelo a las negociaciones, Irán ha llevado a cabo maniobras militares en el estrecho de Ormuz, desplegando barcos, helicópteros y drones para enfrentar “posibles amenazas”. Estados Unidos, por su parte, mantiene un fuerte dispositivo militar en la zona, con un portaaviones a aproximadamente 700 kilómetros de las costas iraníes.

Perspectivas Diplomáticas
El canciller iraní, Abás Araqchi, se reunió en Ginebra con su homólogo omaní, Badr al Busaidi, mediador del proceso. Araqchi expresó que el objetivo es avanzar hacia una “diplomacia centrada en resultados” que respete los derechos de Irán y asegure la estabilidad de la región.
La Cuestión Nuclear y el Futuro de las Sanciones
Las potencias occidentales e Israel han manifestado preocupación por la posibilidad de que Irán desarrolle armas nucleares, acusaciones que Teherán rechaza, defendiendo su derecho a un programa nuclear civil bajo el Tratado de No Proliferación. Durante este intercambio, Irán ha mostrado disposición para negociar sobre su reserva de uranio altamente enriquecido, que supera los 400 kilos, a cambio del levantamiento de sanciones económicas que han golpeado su economía.
El desenlace de esta ronda de negociaciones en Ginebra será determinante para definir si se abrirán pasos hacia una desescalada o si se intensificarán las tensiones en el escenario geopolítico regional.
