Controversia en la Inteligencia Nacional: Críticas al Decreto de Javier Milei
La reciente implementación del decreto 941/2025 ha desatado un intenso debate sobre el futuro de los organismos de inteligencia en Argentina. Expertos advierten sobre sus implicancias y riesgos para la democracia.
El decreto de necesidad y urgencia 941/2025, publicado a finales de 2025, ha transformado significativamente el Sistema de Inteligencia Nacional y la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). Esta reforma, promovida por el gobierno de Javier Milei a comienzos de 2026, es considerada una de las más sensibles en la historia reciente del país, tanto por su alcance como por el papel histórico que juegan estos organismos en la política argentina. Miguel Ángel Toma, exsecretario de Inteligencia, ha calificado la medida como no solo desacertada, sino también peligrosa.
Cuestionamientos al Decreto 941/2025
En una entrevista con Modo Fontevecchia, Toma no escatimó en críticas al decreto, tildándolo de ineficiente y burocrático. Según él, en lugar de modernizar la SIDE, este decreto hace el sistema más opaco, dificultando su control efectivo. “Los cambios en la SIDE son un mamarracho”, afirmó, advirtiendo que crea estructuras con autonomía que complican cualquier forma de supervisión política.
Un Experto en la Materia
Toma no es un observador casual en este asunto. Con una carrera como abogado y exdiputado nacional por el peronismo, tuvo un papel importante en la Secretaría de Inteligencia entre 2001 y 2002, en un período crítico para Argentina. Además, fue presidente de la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos de Inteligencia y uno de los artífices de la Ley de Inteligencia Nacional 25.520, sancionada en 2001.
Un Debate Necesario
Desde su experiencia, Toma considera que modificar por decreto una ley consensuada políticamente es una señal negativa. “Esa ley fue fruto de un intenso trabajo entre todos los sectores. Alterarla por decreto carece de legitimidad”, insistió. Para él, el gobierno debió fomentar un debate amplio en el Congreso, lo cual podría haber disipado muchos de los temores actuales respecto al aumento del espionaje interno y la persecución a opositores.
Preocupaciones Históricas
Las inquietudes de Toma no son infundadas, ya que provienen de un contexto histórico donde las metodologías de inteligencia se usaron para el control social. “La Argentina ha sufrido extensas prácticas de espionaje interno en el pasado”, remarcó, responsabilizando principalmente al kirchnerismo por haber desarticulado la inteligencia civil en favor de estructuras paralelas.
Puntos Críticos del DNU
Además, Toma censuró la creación de nuevas agencias con autonomía funcional que fragmentan el sistema y dificultan la supervisión. “Valerse de un DNU para otorgar poderes que ya están en la normativa vigente es desafiante. Si un civil puede actuar contra un delito, ¿por qué otorgar esos poderes a un oficial de inteligencia?”, se preguntó.
En lugar de una discusión sobre cómo fortalecer la inteligencia frente a amenazas actuales como el terrorismo y el narcotráfico, se está debatiendo sobre términos, como «encubierto», que el exfuncionario considera irrelevantes. “La inteligencia es secreta, no encubierta; su naturaleza exige protección”, explicó.
Un Paralelismo Alarmante
Finalmente, Toma estableció una comparación crítica entre el actual gobierno y el kirchnerismo. “Ambos mantienen una lógica autoritaria”, afirmó. Referente al DNU, no dudó en calificarlo como un “error” y una iniciativa dañina que no contribuirá a una política de inteligencia adecuada en una democracia.
