La Batalla por el Control del Dólar Digital: ¿Qué Implica la Ley CLARITY?
Las nuevas regulaciones en EE.UU. están agitando el panorama cripto, desatando tensiones entre bancos, plataformas DeFi y emisores de stablecoins. ¿Quién dominará el futuro del rendimiento de los dólares digitales?
La Ley CLARITY, que ha sufrido demoras en su implementación, se ha convertido en el epicentro de las discusiones sobre la regulación de activos digitales en Estados Unidos. Este proyecto de ley genera un enfrentamiento significativo acerca de quién debería manejar el rendimiento de los dólares digitales en la cadena de bloques.
Su último borrador ha endurecido las condiciones para ofrecer recompensas en stablecoins, lo que ha generado una reacción intensa entre los emisores y el ecosistema cripto institucional.
A muchos les preocupa que esta normativa empuje el crédito digital fuera de EE.UU., debilitando la seguridad local y promoviendo una mayor innovación en otras jurisdicciones.
La Resistencia de Coinbase
La reciente decisión de Coinbase de retirar su apoyo al proyecto ha resaltado el creciente miedo en el sector. El texto actual se percibe como punitivo para las plataformas DeFi y sus estructuras de recompensas.
Brian Armstrong, CEO de Coinbase, expresó que es preferible «no tener ningún proyecto de ley que contar con uno erróneo», lo que pone de manifiesto el riesgo que representa la Ley CLARITY.
Por su parte, Jake Chervinsky, director jurídico de Variant Fund, hizo eco de esta preocupación, sugiriendo que CLARITY podría tener efectos a largo plazo que podrían ser perjudiciales para la industria.
Desafíos del Rendimiento en la Cadena de Bloques
Jakob Kronbichler, CEO y cofundador de Clearpool, advirtió sobre el riesgo inherente a la ley, que permitiría a los reguladores decidir quién puede ofrecer rendimiento en el ámbito digital.
Este enfoque podría reorientar el debate desde una gestión adecuada del riesgo hacia una asignación arbitraria de permisos, alterando el funcionamiento natural de los mercados de crédito digital.
Kronbichler enfatizó que la demanda de rendimiento en dólares seguirá existiendo, y prohibir estructuras digitales adecuadas podría llevar la actividad al extranjero, afectando la diversidad del ecosistema.
Ron Tarter, de MNEE, coincidió en que estas decisiones pueden poner en jaque el liderazgo de EE.UU. en la innovación financiera digital.
Equilibrando Innovación y Regulación
A pesar de las críticas, Kronbichler ha notado un punto positivo en la ley: CLARITY evita considerar a los desarrolladores de software no custodial como intermediarios financieros.
Esta distinción es crucial para mantener la innovación y fomentar la participación de instituciones, evitando cargas regulatorias innecesarias sobre aquellos que no manejan los fondos.
El verdadero desafío radica en mantener las obligaciones regulatorias sobre entidades que sí controlan el acceso y los riesgos, sin trasladar esas responsabilidades a los desarrolladores de software.
Si las líneas entre estas responsabilidades se difuminan, las instituciones podrían desconfiar de invertir en productos digitales alineados con el mercado estadounidense.
La prueba de control del desarrollador se vislumbra como uno de los aspectos más debatidos, anticipando un intenso debate sobre el software descentralizado y el control que ciertos grupos pueden tener sobre los resultados.
