Una Vida en la Calle: La Historia de Abel y Romina
Con un embarazo en camino y la incertidumbre a cuestas, Abel Aníbal Arce y Romina Yanina Surman enfrentan una realidad desgarradora en la Ciudad de Buenos Aires. A pesar de haber trabajado arduamente, la falta de un hogar los ha llevado a sobrevivir en las calles, a pocos metros de la Casa Rosada.
Una Tarde de Lluvia y Esperanza
Abel y Romina, juntos desde hace nueve años, nunca imaginaron que su vida los llevaría a pasar las tardes abrazados en una recova de Avenida Paseo Colón, refugiándose de la lluvia. Con la mirada melancólica, Romina acaricia su vientre, revelando una noticia que trae consigo la esperanza de un nuevo comienzo: está embarazada de tres meses, un primer hijo que anhelan con ansias.
Seis Meses en la Calle
“Estamos en la calle desde hace seis meses”, comenta Abel mientras sostiene un pedazo de pan. La pareja, oriunda de la Provincia de Buenos Aires, ha vivido en la Ciudad durante los últimos cuatro años, viendo cómo sus oportunidades se desvanecían.
Un Aumento Alarmante
Abel y Romina son parte de las 5.176 personas que, según el último censo, sobreviven a la intemperie en la Ciudad. De estos, 1.613 fueron identificadas directamente en la calle, lo que implica un alarmante aumento interanual del 30%.
Desempleo y Rechazo
En tiempos pasados, ambos consiguieron trabajos estables: Abel se desempeñó en albañilería y plomería, mientras que Romina era ayudante terapéutica. Sin embargo, la pérdida de empleo se tradujo en la pérdida de su hogar. “La gente nos mira de reojo, como si fuéramos un problema”, dice Romina con tristeza.
El Dificultoso Acceso a Recursos
Con escasas conexiones y sin un número de teléfono, Abel dificulta encontrar trabajo, mientras que su búsqueda de comida los lleva a eventos comunitarios. “A veces nos preguntan por qué estamos aquí y nadie sabe que buscamos salir, no nos gusta vivir así”, lamenta.
Un Futuro Incierto
La pareja enfrentó la adversidad de perder pertenencias mientras eran desalojados de espacios públicos. Se niegan a ir a paradores, asegurando que «la pasamos muy mal» en esas circunstancias.
Aislamiento y Pobreza
La conexión con otros en situación de calle es escasa. “Nosotros no queremos vivir así; a veces pedimos una bolsa de alimentos, pero la ayuda es mínima”, relata Abel, quien se siente incomprendido por la sociedad que los rodea.
El Impacto Familiar
La situación se complica aún más con la falta de apoyo familiar. Romina expresa su angustia al mencionar a su madre y a su hermano, con quien ha perdido toda relación. “No queremos ser solo un número en el censo”, dice con lágrimas en los ojos; su mayor temor es que su hijo nazca en la calle.
Un Llamado a la Empatía
Abel y Romina, a pesar de la tristeza, mantienen la esperanza de encontrar un camino hacia la estabilidad. Recordando su vida anterior, insisten en que “nunca pedimos nada, y esta situación no refleja quiénes somos realmente”. En medio de la indiferencia, su historia es una invitación a la empatía.
