Divisiones en el Partido Liberal por propuesta legislativa tras el ataque en Bondi
La reciente ola de violencia en Bondi ha desatado un intenso debate dentro del Partido Liberal, con llamados a votar en contra de la rápida legislación impulsada por el gobierno de Labor, pese a que su líder, Sussan Ley, ha instado a una acción legislativa urgente durante semanas.
El tablero político se complica
Labor enfrenta la necesidad de contar con el respaldo de los Greens, dado que múltiples miembros del Partido Liberal y los Nacionales se oponen a los dos ejes principales de la legislación: la protección contra discursos de odio y las nuevas regulaciones sobre armas. Esta división se hizo evidente durante una reciente consulta parlamentaria.
Tensiones internas en el Liberalismo
Miembros del partido han expresado preocupaciones significativas respecto a la propuesta, generando presión sobre Ley. Aunque Ley no hizo comentarios sobre el tema mientras estaba en su circunscripción, ha insistido en la necesidad de mejores protecciones contra ataques antisemitas desde el ataque en Bondi, ocurrido el 14 de diciembre.
Resistencia hacia la propuesta de Labor
Andrew Hastie, un destacado miembro del partido, ha declarado su oposición a la legislación, acusando al gobierno de Labor de intentar aprobar leyes complejas en un tiempo récord. Hastie afirma que este intento es un ataque a derechos democráticos fundamentales, como la libertad de conciencia, de expresión y de religión.
Preocupaciones sobre libertades civiles
Otros legisladores del Partido Liberal, como Michaelia Cash, también han levantado la voz en contra de la legislación, advirtiendo que podría convertirse en un escudo para predicadores que incitan al odio. Cash subrayó el peligro de que estos nuevos delitos sean redactados de manera tan amplia que amenacen la libre expresión y el debate robusto.
El futuro del proyecto
A medida que el debate continúa, algunos liberales moderados buscan enmendar el proyecto para garantizar una respuesta efectiva a las demandas de líderes judíos. La propuesta plantea, entre otras cosas, nuevas infracciones por discursos de odio agravados y una serie de defensas que podrían proteger a líderes religiosos en ciertos contextos.
Respuestas de otros partidos
La opinión de los Nacionales también ha sido negativa, sobre todo de figuras como Bridget McKenzie, quien criticó las medidas de control de armas, argumentando que afectan a los ciudadanos respetuosos de la ley. En el lado de los Greens, aunque han expresado preocupación por la libertad de expresión política, buscan colaborar con el gobierno para fortalecer las leyes de discurso de odio.
El dilema de la legislación
La situación sigue evolucionando, con muchas voces involucradas en la discusión sobre cómo legislar en un contexto tan sensible. El camino que tome el gobierno de Labor determinará tanto la respuesta pública como la cohesión interna del Partido Liberal.
