Un Sueño en Castilla y León: Un Estadounidense Compra un Pueblo Entero en España
En una curiosa vuelta al mundo, un estadounidense decide llevar su vida a un pintoresco pueblo en España, comprado por la sorprendente suma de €310,000. ¿Qué lo llevó a esta peculiar elección?
Jason Lee Beckwith, un empresario del sector hospitalario, se enamoró de Salto de Castro, un pueblo deshabitado en la provincia de Zamora, Castilla y León. Sin haber pisado Europa anteriormente y sin dominar el español, supo que su destino era este rincón ibérico.
La Inusual Oportunidad de un Pueblo Abandonado
Su aventura comenzó cuando descubrió un anuncio en Idealista, una plataforma de bienes raíces. Atraído por la oferta, Beckwith no dudó en adquirir la aldea, que incluye 44 viviendas, un bar, una iglesia, una escuela, y hasta un antiguo cuartel de la Guardia Civil. La compra se cerró en 2024 por €310,000, equivalente a aproximadamente US$365,500. “Aunque suene loco, supe que ese era mi futuro”, comentó el nuevo propietario.
Un Nuevo Comienzo en España
Beckwith y su esposa, Ana Cristina Machado, ven en este pueblo la oportunidad perfecta para iniciar un proyecto turístico. Con una experiencia previa en la gestión de un hostel en California, están decididos a dejar su vida anterior atrás y convertirse en los nuevos rostros de Salto de Castro. «No me traigo California a Zamora, la dejo atrás», afirmó en una entrevista al diario español El País.
El Potencial de un Espacio en Desuso
La propuesta de Beckwith incluye no solo la restauración de los edificios existentes, sino también la creación de un hotel con 14 habitaciones, un área recreativa y la posibilidad de establecer un recorrido turístico en un embalse local. A través de Instagram, el empresario solicitó inversionistas que lo ayuden a reunir entre €5,000,000 y €7,000,000 para financiar el proyecto, asegurando que este esfuerzo revitalizará la zona y generará empleo.
Una Historia con Raíces
Salto de Castro fue fundado en 1946 con el objetivo de proporcionar vivienda a los trabajadores de una presa cercana. Con el tiempo, y tras el traslado de sus habitantes en 1989, el pueblo quedó vacío, pero su historia no se ha olvidado. A principios de los 2000, una familia pretendió convertirlo en un destino turístico, pero la crisis de 2008 frustró esas ambiciones.
Ahora, bajo la dirección de Beckwith, Salto de Castro tiene la oportunidad de resurgir. Con planes para mantener su arquitectura original y restaurar su esencia, espera convertir este lugar en un modelo de turismo sostenible en el oeste de España.
