La Controversia del IPC: Actualización y Desafíos en la Medición de la Inflación
La reciente revisión del cálculo del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en Argentina ha generado intensas discusiones sobre su confiabilidad y con qué frecuencia se adaptan sus parámetros al consumo actual.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) busca ajustar la canasta que mide la inflación, destacando un aumento proporcional en los servicios y dejando atrás categorías que eran relevantes en 2004, pero que hoy han perdido peso en la economía.
El Impacto de la Nueva Metodología
Los cálculos de la consultora LCG sugieren que, con los nuevos ponderadores, la inflación desde diciembre de 2023 hasta 2025 podría ser 14 puntos más alta: 200% versus el 186% que ha informado el Indec. Gran parte de esta diferencia, casi 9 puntos, se generaría en 2024.
Inflación a través del Tiempo
Un análisis de Qualy revela que, si se hubiera utilizado la canasta ENGHo 2017/18, la inflación de 2025 habría cerrado en 33,5%, superando en dos puntos la cifra oficial, y en 2024 alcanzaría un 123,3%, 5,5 puntos más que lo medido por el Indec. A pesar de que estas diferencias parecen sutiles, pueden alterar significativamente variables económicas cruciales.
Revisión de Años Pasados
La revisión de la inflación durante el último tramo de la gestión de Alberto Fernández sugiere que sería 3,3 puntos menor en 2023 y 2,7 puntos en 2022. En el contexto de Martín Guzmán como ministro de Economía, el IPC actualizado habría registrado una baja de 1,5 puntos en 2021 y de 2,3 en 2020.
Aumento en los Precios de los Alimentos
Recientemente, la inflación en alimentos experimentó un considerable incremento del 2,5% durante la primera semana de febrero, marcando el registro más alto desde marzo de 2024. Los panificados y las bebidas lideraron las subidas, con aumentos del 7,3% y 6%, respectivamente. Si esta tendencia continúa, podría contribuir a una fuerte presión en el IPC de febrero, que ya enfrenta los efectos de la reducción de subsidios en tarifas públicas.
Consecuencias para el Gasto Público
El cambio en la metodología del IPC también repercute en las partidas del gasto público que se ajustan utilizando este índice como referencia. Según Banco Provincia, el Estado podría ahorrar alrededor de $5 billones por la menor indexación de precios en prestaciones sociales y pagos relacionados con títulos públicos que se capitalizan por el Coeficiente de Estabilidad de Referencia (CER).
Impacto en la Economía Nacional
Este ahorro representa cerca del 0,5% del Producto Bruto Interno (PBI) y supera el total de los depósitos del Tesoro Nacional en el Banco Central a finales de enero ($4,3 billones). A la vez, el aumento de la recaudación depende de la evolución real de los precios, dado que los ingresos por IVA y otras tasas se ajustan automáticamente a los valores de venta. Así, la modificación del método de cálculo del IPC otorgaría un margen adicional a las cuentas públicas, haciendo que los gastos crezcan menos que los ingresos simplemente por razones estadísticas.
Propuestas desde el Congreso
En el ámbito legislativo, el diputado Sebastián Galmarini, de Unión por la Patria, ha presentado un proyecto que propone que el Indec opere bajo la supervisión del Congreso. Acompañado por miembros del Frente Renovador, destaca la necesidad de que la credibilidad de las estadísticas no dependa del presidente de turno, abogando por una entidad autónoma y autárquica.
Preocupaciones sobre la Manipulación de Datos
La diputada Sabrina Selva, también de Unión por la Patria, enfatiza el peligro de manipulación de datos, advirtiendo que en manos de un gobierno que ya tiene antecedentes, esto puede ser destructivo para la economía, afectando bonos, jubilaciones, salarios y, en definitiva, la vida cotidiana de los ciudadanos.
