El Renacer de la Corrupción: De Vido y su Entorno en el Ojo de la Tormenta
En marzo de 2007, el clima político de Argentina se sacudió al evidenciarse la red de corrupción que rodeaba al entonces superministro Julio De Vido. Su detención reciente revive las sospechas sobre cómo operaba su equipo en el mundo de las obras públicas y los negocios con el Estado.
En aquel entonces, NOTICIAS dio un paso audaz al visibilizar testimonios que retrataban un entramado de coimas y favores bajo el mandato del kirchnerismo. Factores como Claudio Uberti, ex titular del Órgano de Control de Concesiones Viales, y el polémico José López, conocido por su conexión con los famosos bolsos del convento, eran protagonistas de una trama llena de irregularidades.
Las Prácticas Corruptas del Kirchnerismo
Desde los inicios, el aparato de De Vido estableció un método que muchos empresarios y funcionarios denunciaban en voz baja. “El favor político” era el término que sus allegados utilizaban para referirse a las extorsiones económicas. Según relatos de varios empresarios, algunos funcionarios exigían una “garantía” del 15% en los contratos de obra pública, un porcentaje que, irónicamente, se cobraba independientemente de la culminación de los proyectos.
Estos casos son solo un vistazo de la creatividad verbal que el antiguo gobierno aplicaba para encubrir lo que en esencia son prácticas delictivas disfrazadas de lenguaje político. La corrupción, aunque antigua, encontró nuevas formas de legitimarse.
Una Caja Fuera de Control y la Impunidad
La investigación de NOTICIAS no solo se centró en De Vido. Otros funcionarios, como Ricardo Jaime y Carlos Kirchner, también estaban en el centro del escándalo, manejando un presupuesto monumental de 5.000 millones de dólares. Todos ellos, eventualmente, enfrentaron la justicia.
Cuando revelamos estos hechos, la sociedad estaba más inmersa en otros temas menos alarmantes, ignorando el festín de corrupción que se encontraba oculto bajo la superficialidad del espectáculo político.
Las Repercusiones de una Portada Arriesgada
Un encuentro posterior con Carlos Grosso, un ex funcionario cuyo nombre evoca también controversias, resaltó la sensibilidad del tema: “Esa bala pasó cerca, ¿eh? Rozó la yugular”, me comentó, reconociendo el impacto que tuvo nuestra nota. Mientras tanto, el poder se mantenía a la defensiva, protegiéndose del escrutinio público.
Aún recuerdo el intenso debate en nuestra redacción sobre el título que se le daría a esa tapa. Finalmente, decidimos llamarlo “La superbanda de De Vido”. Hoy, casi 19 años después, parece que nos quedamos cortos.
