Bad Bunny y el Super Bowl: Un espectáculo sin precio pero con un valor inmenso
El 8 de febrero, Bad Bunny brillará en el show del medio tiempo del Super Bowl, un evento que atrae la atención mundial. Lo sorprendente de su participación es que lo hará sin cobrar un centavo.
En medio de la controversia generada por sus declaraciones sobre el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de EE. UU. durante los Grammys, muchos cuestionaron su presencia en el evento. Sin embargo, la NFL mantuvo su decisión de incluirlo, lo que evidencia que su actuación se basa en razones más allá de un pago inmediato.
La exposición como herramienta clave
Con audiencias superiores a los 100 millones de espectadores solo en Estados Unidos, el show del medio tiempo del Super Bowl se ha convertido en una de las plataformas de marketing más poderosas del entretenimiento. Históricamente, los artistas que se han presentado han visto un aumento notable en reproducciones, ventas y reconocimiento global tras su actuación.
Para un artista de la magnitud de Bad Bunny, el verdadero valor no se mide únicamente en el pago del día del evento, sino en el impacto a largo plazo en su carrera y negocio, que incluye streaming, giras y asociaciones comerciales.
Como referencia, la actuación de Kendrick Lamar el año pasado atrajo a 133,5 millones de espectadores y generó 157 millones de vistas en YouTube, además de un increíble aumento del 430 % en las reproducciones de su canción «Not Like Us» en Spotify tras el evento. Este éxito impulsó una gira que recaudó casi 360 millones de dólares en 2025, posicionando a Lamar como uno de los músicos con mayores ingresos del año, con 109 millones de dólares antes de impuestos.
Inversiones que valen la pena
El valor del Super Bowl es tan significativo que artistas como The Weeknd y Dr. Dre han estado dispuestos a invertir millones de sus propios fondos para garantizar una producción espectacular, además de contar con un presupuesto de la NFL y Apple Music que supera los 10 millones de dólares.
Bajo un análisis financiero, Bad Bunny no recibirá un pago directo por su actuación. Sin embargo, desde una perspectiva empresarial, este es un escenario que podría ofrecer un retorno muy superior al de cualquier pago tradicional. En el evento televisivo más grande del mundo, la lógica es clara: el beneficio no es inmediato, pero promete ser estructural y duradero.
