Lincoln: El Destino Carnavalero que Atrapa Corazones
Ubicada a 320 kilómetros del Obelisco, Lincoln se convierte en el epicentro del carnaval argentino. Cada febrero, sus habitantes transforman la ciudad en un vibrante escenario lleno de tradición y alegría.
Una Historia de Más de 130 Años
Los carnavales de Lincoln, con más de 130 años de historia, son uno de los eventos más relevantes del país, atrayendo no solo a locales, sino también a turistas de Uruguay y Brasil. Según el intendente Salvador Serenal, la afluencia huella un promedio de 70.000 visitantes cada fin de semana de celebración, quienes se sumergen en la algarabía del carnaval. Y, lejos de detenerse al finalizar la fiesta, la comunidad comienza a preparar la versón del siguiente año inmediatamente.
Ritmos y Sabores en las Noches de Carnaval
Con el ocaso del día, los linqueños abandonan la siesta, se reúnen en las esquinas y las parrillas empiezan a chisporrotear. El aroma del asado y las frituras llenan el entorno, dando la bienvenida a la Avenida Massey, el epicentro elegido para los desfiles.
Escenario de Tradición y Color
Este icónico corredor se viste de luces y guirnaldas que anuncian el inicio de una fiesta inolvidable. Las vallas que delimitan el área son rodeadas por mesas que deben reservarse con anticipación, mientras que algunos asistentes optan por sillas y conservadoras, todos decididos a disfrutar del espectáculo desde cerca.
Un Evento que Genera Movimiento Económico
Durante el apogeo de la celebración, las veredas se llenan de gente y los negocios improvisan puestos para ofrecer de todo, desde bebidas hasta espuma artificial. “Este carnaval beneficia a nuestra economía local y permite a muchas organizaciones recaudar fondos”, comentaba el intendente. También cuentan con un patio de comidas donde los asistentes pueden disfrutar de una amplia variedad de opciones culinarias.
Tradición para Todas las Edades
El carnaval no conoce límites de edad; cada generación vive la jornada de manera única. Los más mayores se asoman desde sus balcones, mientras que los jóvenes eligen las tribunas o las mesas para tener una mejor vista del espectáculo. La espuma artificial, un símbolo de estas fiestas, embriaga a chicos y grandes durante la celebración.
Desfile de Comparsas: Un Espectáculo Visual
Cuando el desfile comienza, las comparsas deslumbran con sus coloridos trajes, acompañados por la vibrante música de las batucadas. Este despliegue es el resultado de un arduo trabajo realizado a lo largo del año por los talentosos artesanos de la ciudad.
Un Final que Deja Huella
Al llegar la madrugada, el desfile empieza a cesar, pero la fiesta continúa con shows musicales que iluminan la noche. Los vecinos se asoman a sus balcones para disfrutar de las actuaciones, mientras las calles vibran con la energía de la multitud. Aunque todo evento tiene su cierre, los linqueños saben que al siguiente día aún queda más carnaval por vivir.
