Aumento Impactante de la Canasta Básica Alimentaria en Córdoba: ¿Qué Sostenemos en Nuestras Mesas?
En diciembre de 2025, el costo de la Canasta Básica Alimentaria en Córdoba superó los $578.000, lo que representa un alarmante incremento del 35,7% en comparación con el año anterior. Este dato, proporcionado por la Defensoría del Pueblo de Córdoba, plantea un interrogante fundamental: ¿qué realmente se entiende por “necesidades alimentarias básicas”?
La Canasta Básica Alimentaria (CBA), usada para medir la pobreza en el país, no solo se ha encarecido, sino que su contenido se mantiene esencialmente igual que hace décadas. Productos como harinas, pan y arroz dominan su composición, mientras que frutas, verduras y proteínas de calidad son apenas una mínima parte de la dieta.
Un Instrumento Obsoleto para Valorar la Nutrición
“La CBA está completamente desactualizada; fue diseñada en 1985,” señala Martín Maldonado, investigador del CONICET y director del Proyecto Czekalinski, en una conversación con Perfil Córdoba. Maldonado afirma que la canasta no es útil como parámetro nutricional, ni como medidor de pobreza o herramienta para formulaciones de políticas públicas.
El investigador enfatiza que las conclusiones se mantienen relevantes en 2026: «Usar la CBA para diseñar políticas alimentarias es ofrecer comida de baja calidad a quienes ya están mal nutridos”.
Según datos del INDEC, en noviembre de 2025, una familia necesitó $1.257.329 para evitar caer en la pobreza, de los cuales $566.364 correspondieron únicamente a la alimentación. Aunque los alimentos han aumentado menos que otros bienes, Maldonado advierte que esto no significa que sean más accesibles; simplemente han subido menos que categorías que incrementaron entre 100% y 800%.
El Centro de Almaceneros de Córdoba revela que, en diciembre de 2025, solo algo más del 50% de los hogares logró cubrir el total de la CBA, ilustrando el creciente desfase entre el costo de vida y los ingresos disponibles.
Un Experimento que Revela la Cruda Realidad Nutricional
La falta de adecuación de la CBA no se basa exclusivamente en análisis teóricos. En 2019, el Experimento Czekalinski involucró a un grupo de voluntarios que se alimentaron exclusivamente de los productos que componen la canasta. El seguimiento médico y nutricional reveló que, en pocos meses, los participantes mostraron efectos adversos significativos en su salud.
“La canasta satisface el hambre a corto plazo, pero no propicia una buena nutrición”, dice Maldonado, quien explica que su composición se enfoca en carbohidratos en detrimento de otros nutrientes esenciales. Por ejemplo, el experimento incluía 7 kilos de pan para un adulto al mes, muchos fideos y arroz, pero apenas frutas y legumbres.
Calorías vs. Calidad Nutricional
El estudio mostró que aunque una dieta basada en la CBA puede satisfacer necesidades calóricas, compromete el bienestar general. Los voluntarios experimentaron pérdida de peso, desequilibrios metabólicos y problemas emocionales relacionados con la alimentación. Además, se calculó que una dieta realmente saludable, alineada con las Guías Alimentarias para la Población Argentina, costaría un asombroso 262% más que la CBA, un impedimento aún mayor ante los salarios en declive.
A seis años del experimento, la situación sigue siendo crítica. La CBA puede llenar las mesas, pero no garantiza la salud ni un desarrollo sostenible. Esta realidad nos lleva a cuestionar qué tipo de alimentación se está promoviendo y reproduciendo en nuestras comunidades.
