Redescubriendo el Arte de Escuchar: Talleres de Escucha Profunda con Alan Courtis
En un mundo inundado de estímulos visuales y sonoros, Alan Courtis nos invita a reconectar con nuestro sentido del oído a través de talleres que promueven la práctica de la escucha consciente.
El músico y artista sonoro Alan Courtis propone una experiencia transformadora: dejar de oír de manera automática y aprender a escuchar intencionadamente. En un entorno marcado por el exceso de imágenes y ruidos, sus talleres de escucha profunda buscan recuperar esta capacidad olvidada.
La Escucha Profunda: Un Antídoto Contra la Distracción Ccotidiana
En un entorno que Alan Courtis describe como «visuocéntrico», donde la cultura contemporánea tiende a privilegiar la vista, la percepción auditiva a menudo se pasa por alto. Ante este ruido constante, surgen los círculos de deep listening, una disciplina diseñada para desafiar nuestro hábito de oír sin prestar atención.
Transformando el Oír en una Práctica Consciente
“Estas son prácticas grupales que trabajan la escucha con el objetivo de expandir las capacidades perceptuales y atencionales de cada participante”, explica Courtis, quien es parte fundamental de la música experimental argentina. El propósito de estos encuentros es claro: pasar de un acto involuntario a uno consciente de escuchar.
Influencias y Conexiones
Courtis es facilitador de estas experiencias en varias ciudades de Europa y Argentina. Sin embargo, su inspiración proviene en gran parte de la compositora estadounidense Pauline Oliveros, pionera en la práctica de la escucha profunda. En los años 50, Oliveros constató la falta de atención al acto de escuchar en la educación musical, lo que la llevó a crear su propio método de entrenamiento, acuñando el término en 1988.
Un Legado Compartido
La relación entre Courtis y Oliveros se arraigó en un vínculo profundo desde su primera colaboración en 1994. A través de grabaciones y conciertos, construyeron una amistad que perduró hasta la muerte de Oliveros en 2016. Courtis asumió la responsabilidad de coordinar talleres, en los que busca mantener viva la metodología de Oliveros, distinguiéndolos de las certificaciones oficiales de Estados Unidos.
Oír y Escuchar: Una Distinción Clave
Courtis destaca que “oír no es lo mismo que escuchar; oír es involuntario y, para que haya escucha, debe haber atención”. Este enfoque enfatiza la relación entre la escucha y la conciencia, aspecto central en sus talleres.
Dinámica de los Talleres
Cada sesión suelen reunir entre 10 y 30 participantes, en un ambiente sencillo que no requiere de herramientas sofisticadas. “Principalmente utilizo una habitación y sillas para sentarse cómodamente. El objetivo es trabajar la percepción del entorno”, aclara el músico. La actividad comienza con una “primera escucha” seguida de una categorización de los sonidos, adentrándose gradualmente en exploraciones más abstractas.
Más que una Práctica Terapéutica
Aunque el enfoque no es terapéutico, las repercusiones de reentrenar el oído son significativas. Courtis afirma que “ejercitar el área subestimada de nuestra percepción sonora puede ser beneficioso en múltiples aspectos”. La atención plena en la escucha puede servir como un antídoto frente a la falta de concentración de la vida moderna.
Resultados y Revelaciones
Los efectos varían entre los participantes, pero el asombro es un común denominador. Muchos descubren una realidad sonora que siempre estuvo presente, pero que había pasado desapercibida. Lo que se busca es una agudización del campo auditivo que permite redescubrir el mundo a través del sonido.
Escucha Consciente como Práctica Social
El deep listening trasciende el desarrollo sensorial individual, convirtiéndose en una práctica social y una ecología de la atención. Aprender a escuchar las sutilezas de un paisaje sonoro se traduce en mayor empatía y conexión con los demás. En un mundo donde el ruido puede aislar, la escucha consciente crea un espacio de resonancia grupal, uniendo a las personas en una “comunidad del sonido”.
Continuando el Legado
Alan Courtis sigue expandiendo este legado a través de nuevos talleres, inspirados en Escucha cuántica, otro texto de Oliveros, y compartiendo sus propias experiencias sonoras extremas, como las narradas en su libro Polar noise, acerca de su gira en el archipiélago noruego de Svalbard.
