¿Cambio Monetario en Argentina? Claves del Nuevo Esquema Cambiario
La Fundación Mediterránea ha analizado el nuevo esquema de bandas cambiarias que entra en vigencia este viernes, y ha manifestado que este sistema aún se encuentra en una fase de transición, con barreras que necesitan ser superadas para alcanzar un crecimiento económico sostenido.
El informe resalta que las reformas introducidas en el régimen cambiario persiguen dos objetivos primordiales: facilitar la adquisición de dólares por parte del Banco Central y comenzar a superar el estancamiento económico, aunque a expensas de una desinflación más acelerada en el corto plazo.
Limitaciones del Nuevo Esquema Cambiario
La Fundación Mediterránea advierte que, a pesar de que los objetivos inmediatos puedan cumplirse, el diseño vigente presenta obstáculos para fomentar un desarrollo efectivo. Uno de los principales problemas es la indexación de la banda cambiaria a la inflación pasada, lo que complica la formación de la curva de tasas de interés y restringe los plazos en las operaciones a tasa fija.
Además, señala la falta de claridad respecto al levantamiento del cepo para personas jurídicas, un aspecto considerado crucial para revitalizar la inversión y estabilizar el mercado financiero.
Lecciones desde Perú
Ante estas restricciones, el estudio plantea que muchas de estas limitaciones podrían ser abordadas mediante la transición hacia un régimen bimonetario formal, similar al que opera en Perú. En ese país, el esquema monetario-cambiario es considerado permanente, lo que enriquece las decisiones tanto en el ámbito financiero como en la economía real.
La Fundación resalta la necesidad de un sistema de flotación administrada del tipo de cambio, donde la tasa de interés de política monetaria desempeñe un rol importante en la construcción de expectativas inflacionarias. “Un régimen estable no solo facilita transacciones, sino que también permite canalizar mayores volúmenes de ahorro e inversión”, agregaron.
Un Desafío hacia el Desarrollo
El informe concluye que el reto no es únicamente coexistir con el bimonetarismo, sino transformar este modelo en una herramienta funcional que potencie el desarrollo y no se convierta en un obstáculo a sortear.
