La Escalofriante Normalización del Insulto en la Política Argentina
La reciente controversia en redes sociales ha puesto de relieve un fenómeno preocupante: la proliferación de insultos y ataques en el discurso político argentino. Un reciente análisis revela cómo estas estrategias se han vuelto una norma, afectando la calidad del debate público.
Un video viral muestra el cruce entre el influencer «Tipito Enojado» y el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, luego de que este último promoviera el cuarteto en las escuelas. En medio de los insultos cruzados, surge una pregunta: ¿cómo se ha vuelto rentable el uso de la agresión en la conversación política?
Estadísticas Reveladoras del Insulto
Según un estudio de FOPEA, el insulto ha tomado un papel protagónico en la comunicación política. Analizando más de 113 mil tuits de Javier Milei, se descubrió que alrededor del 15% contenía ofensas. Un dato que invita a la reflexión: desde agosto de 2025, tras una promesa de Milei de moderar su discurso, el uso de insultos se ha reducido levemente hacia finales del período analizado.
Patrones de Comunicación Ofensiva
FOPEA identifica tres patrones clave en el uso de insultos:
Animalización
Este enfoque deshumaniza al adversario, reduciéndolo a «manada» o «plaga», lo que facilita la agresión.
Sexualización
La humillación se potencia a través de insinuaciones de dominio, creando un ambiente de sumisión.
Desprecio
Se utilizan términos como «basura» o «inmundicia» para degradar al oponente, simplificando el discurso político a una lucha entre «nosotros» y «ellos».
El Aprendizaje del Ecosistema Digital
El impacto del insulto se amplía en la esfera pública. Los ataques no solo abarcan descalificaciones, sino también amenazas y deslegitimación de figuras mediáticas. Este uso de agresiones genera un clima de autocensura y limita el debate saludable.
La Plataforma X y sus Implicaciones
El informe también critica a la plataforma de Elon Musk, que, al priorizar el contenido conflictivo, alimenta este ciclo de agresión. Este fenómeno, denominado “enshittificación”, resalta el declive de la calidad del discurso en entornos digitales.
Una Nueva Normalidad en la Política
La disminución del insulto como exceso y su transformación en una herramienta refleja una estrategia política que ordena lealtades y desplaza el debate hacia ataques personales. Concatenando humillación y poder, se socava la discusión democrática, generando un entorno donde abunda el miedo a disentir.
