La Sombra de la Censura: Una Mirada a la Liberta de Expresión Durante la Dictadura
La represión cultural en Argentina durante la última dictadura militar no fue solo un capricho de los gobernantes, sino una estrategia sistematizada para controlar la imaginación y el pensamiento crítico de la sociedad. Desde libros y música hasta juguetes, las expresiones artísticas y educativas fueron sometidas a una férrea censura.
La Censura como Control Social
Durante la dictadura, el Ministerio de Cultura y Educación y la Secretaría de Información Pública implementaron una censura exhaustiva. Esta no solo afectó la política, sino que también se consolidó en un intento de moldear la moral y los valores de la población mediante la prohibición de obras culturales, catalogadas como «veneno ideológico».
Historia Prohibida: «Un elefante ocupa mucho espacio»
Uno de los ejemplos más impactantes fue el veto al libro infantil «Un elefante ocupa mucho espacio» de Elsa Bornemann, bajo el Decreto 3155/77. Las autoridades argumentaron que la trama sobre una huelga de animales en un circo podía fomentar ideas subversivas entre los niños.
Censura en la Literatura
La represión también se extendió a obras reconocidas, como «El Principito» de Antoine de Saint-Exupéry, retirada de algunas aulas por su mensaje considerado antiautoritario. Los militares veían cualquier texto que avivara la imaginación como una posible amenaza a su control.
La Música y su Prohibición
La música se convirtió en otro campo de combate para los censores. Canciones de artistas nacionales e internacionales sufrieron restricciones. La emblemática «Viernes 3 AM» de Serú Girán fue prohibida al ser catalogada como un llamado al suicidio, y temas de Queen fueron vetados por considerarse libidinosos.
Listas Negras de Artistas
En 1979, el COMFER publicó una lista detallada de canciones prohibidas que incluía desde hits de Palito Ortega hasta figuras internacionales como John Lennon, garantizando una radiodifusión que se mantuviera dentro de un marco familiar y militarista.
Ex-bibliotecarios de la época relatan la práctica del “descarte”. Ante la amenaza de requisas, instituciones optaban por destruir libros sin esperanzas de recuperación, encapsulando obras de sociología y psicología, temiendo las consecuencias de poseer tales textos.
Intervención Educativa y Cinematográfica
La educación no escapó a la intervención. Un manual de 1977 llamado «Subversión en el ámbito educativo» instruía a padres y docentes a reportar cualquier material que incluyera terminología considerada subversiva. La matemática moderna fue incluso cuestionada por su potencial para facilitar la comprensión de la organización colectiva.
Películas Bajo el Rigor de la Censura
En el cine, más de 700 películas fueron censuradas entre 1974 y 1980 por el Ente de Calificación Cinematográfica, bastiones de la represión cultural. Películas icónicas como «Último tango en París» fueron completamente prohibidas, y se eliminaban escenas que comprometieran los principios familiares tradicionales.
El Impacto en la Infancia y la Cultura Popular
Incluso los juguetes no fueron inmunes a la censura. Se prohibió la importación de ciertos juegos de mesa de países considerados enemigos, mientras se promocionaban juguetes que reforzaran roles de género y disciplina militar. Operativos de inspección en tiendas buscaban erradicar productos con «mensajes ocultos».
La Resistencia Cultural
A medida que avanzaba la dictadura, materiales prohibidos comenzaron a circular clandestinamente. Los «libros prohibidos» se compartían en secreto, forrados con papel de diario, creando una resistencia cultural que preservó partes del acervo bibliográfico hasta la llegada de la democracia en 1983.
El Fin de la Censura
Con la asunción de Raúl Alfonsín el 10 de diciembre de 1983, se iniciaron los procesos para desmantelar la censura. Las listas negras del COMFER fueron oficialmente canceladas, permitiendo que artistas exiliados como Mercedes Sosa volvieran a resonar en el país. Después de siete años de censura, más de 200 resoluciones se registraron contra libros y discos, marcando un oscuro capítulo que finalmente llegaba a su fin.
