Atroz Ataque a una Árbitra: La Furia de la Hinchada en Bahía Blanca
La joven árbitra Victoria Cruz vive un momento difícil tras sufrir una brutal agresión en un partido amateur.
Victoria Cruz, una árbitra de 20 años, fue el blanco de un ataque salvaje mientras dirigía un apasionante encuentro de fútbol entre Cooperativa Libertad y La Banda del Moy, en una liga amateur de Bahía Blanca. La tensión que se palpaba desde el inicio del partido se desató en un instante, llevando a la árbitra a relatar su experiencia traumática.
Un partido marcado por la hostilidad
Desde el comienzo del encuentro, el ambiente se tornó tenso, con insultos y provocaciones dirigidos a los jugadores y a los árbitros. Victoria recordó cómo saludar a los futbolistas con ganas de un juego limpio, solo para verse sumergida en un mar de agresiones verbales: «Se notó que no era un partido para disfrutar, sino para atacar», declaró.
El instante del ataque
El ataque se produjo tras el pitido final. Cruz había comenzado a retirarse de la cancha cuando un grupo de unas diez personas se abalanzó sobre un jugador, lo que desencadenó el caos. «Vi cómo corrían hacia él y me acerqué, pensando en mis pertenencias», relató.
La agresión física
Victoria recordó con angustia cómo una mujer la agarró por detrás, la empujó y la culposa de la derrota. «Me dijeron que era por mi culpa que habían perdido. Fue horrible, me escupieron», añadió, mostrando cómo intentó defenderse. «Cuando me agarraron el pelo, supe que todo había escalado demasiado», expresó con resignación.
La defensa de la integridad
A pesar de estar rodeada y en desventaja numérica, Victoria intentó defenderse hasta donde pudo, agradeciendo a los jugadores que intervinieron en su ayuda. A pesar de sus esfuerzos, fue víctima de golpes y patadas en el suelo. «Incluso me pisotearon los dedos», precisó, visiblemente afectada por la experiencia.
Reflexiones sobre la pasión y la violencia
Antes de la agresión, Cruz sentía que la atmósfera del lugar no era la adecuada para un evento deportivo. «Hay una diferencia entre ir a ver fútbol y buscar agredir», reflexionó. Esta experiencia pone de manifiesto la necesidad de repensar la relación entre la pasión por el deporte y el respeto hacia los árbitros y jugadores.
