Una nueva comunidad cristiana en Tennessee genera controversia
Un desarrollo inmobiliario impulsado por ideales conservadores despierta la inquietud y el debate en la pequeña localidad de Gainesboro.
La ambición del promotor Josh Abbotoy para construir un barrio centrado en la fe y la comunidad tradicional en el corazón de Tennessee ha levantado tensiones que resuenan más allá de su proyecto inmobiliario.
Un sueño en medio de los Apalaches
Josh Abbotoy, fundador de Ridgerunner, contempla las ondulantes colinas y frondosos bosques de Tennessee donde planea edificar una nueva comunidad residencial. Su visión incluye parcelas que se agrupan alrededor de unas instalaciones agrícolas y, sobre todo, una iglesia que será el centro espiritual del vecindario.
Una comunidad con un enfoque distintivo
Para Abbotoy, este no es un desarrollo común. El promotor se ha posicionado como una figura relevante dentro de círculos conservadores y describe su proyecto como una «comunidad basada en la afinidad». Un espacio destinado no solo a quienes buscan tranquilidad, sino también a quienes se identifican con valores de derecha, como la fe y la familia.
Las raíces de la controversia
A finales de 2024, el proyecto cobró notoriedad cuando un reportaje local reveló declaraciones polémicas de algunos de los primeros residentes de la comunidad, quienes se autodenominan «nacionalistas cristianos». Su discurso incluye críticas a movimientos sociales contemporáneos y propuestas radicales, que han alarmado a los habitantes de Gainesboro.
Reacción en la comunidad
Los residentes, inquietos por la llegada de estos nuevos vecinos, se han organizado para enfrentar lo que perciben como una ideología potencialmente peligrosa. Dianna Mandli, una empresaria local, ha liderado protestas, enfatizando que Gainesboro no debe ser etiquetado como un bastión del nacionalismo cristiano.
La influencia de los podcasters conservadores
One de las figuras destacadas en este controversial desarrollo es C Jay Engel, quien junto a su colega Andrew Isker, ha promovido su mensaje a través del podcast «Contra Mundum». Su llamado a los oyentes de mudarse a comunidades pequeñas y tomar control sobre su entorno político ha generado aún más polarización en la pequeña ciudad.
Creando una resistencia
La comunidad de Gainesboro, tradicionalmente conservadora, ahora enfrenta un dilema: cómo dejar espacio para la diversidad sin ceder a ideologías que consideran extremas. «Queremos defender nuestros valores sin desplazar a nadie», afirma Nan Coons, otra voz activa en la resistencia local.
La lucha por el futuro de la comunidad
El desarrollo de Ridgerunner parece estar avanzando rápidamente. Con gran parte de las parcelas ya reservadas, Abbotoy anticipa que los primeros residentes se instalarán a principios de 2027. Sin embargo, la inquietud persiste entre quienes se oponen a su presencia, marcando un claro punto de inflexión en la lucha por los valores y el futuro de este pequeño pueblo.
¿Un fenómeno aislado o una tendencia emergente?
Este caso en Gainesboro es un reflejo de un enfrentamiento más amplio en los Estados Unidos, donde las comunidades rurales se convierten en un campo de batalla para visiones contrapuestas de la sociedad. Abbotoy y sus seguidores señalan que llegaron a Tennessee en busca de un hogar donde sus valores sean compartidos, mientras los críticos advierten que no permitirán que su localidad sea la plataforma de ideologías que buscan limitar la diversidad.
