Dos primos, una historia de valentía ante el cáncer cerebral
La lucha de Lachlan y Hazel, dos jóvenes que enfrentan un diagnóstico poco común.
Una historia conmovedora de dos primos escoceses que, a pesar de sus diagnósticos de tumores cerebrales, encuentran la fortaleza para seguir adelante en su vida diaria.
Un diagnóstico inesperado
Cuando Lachlan Lindsay recibió la noticia de que tenía un tumor cerebral a los 8 años, su vida cambió radicalmente. Los cirujanos reaccionaron de inmediato y, afortunadamente, logró recuperarse tras la operación.
Seis años después, su prima Hazel Dempster, de solo 12 años, comenzó a experimentar intensos dolores de cabeza. El temor se hizo presente cuando su médico decidió realizarle una resonancia magnética, lo que dio paso a la revelación de un tumor peligroso.
La conexión entre primos
El diagnóstico de Hazel se produjo en un contexto familiar tenso, ya que Lachlan bromeó antes de su resonancia diciendo: «Imagínate si ambos tuviéramos un tumor cerebral». Sin embargo, la realidad fue aún más abrumadora y poco común.
Hazel, ahora con 16 años, reflexiona sobre su experiencia: «Es un gran choque, pero me he acercado más a Lachlan porque compartimos esta experiencia que solo nosotros entendemos».
Vida con tumores
Ambos adolescentes viven ahora con sus tumores, que son demasiado riesgosos para ser eliminados. La familia se enfrenta a la incertidumbre de si hay un vínculo genético detrás de sus afecciones, aunque consideran la situación como «simple mala suerte».
Hazel ha aprendido a convivir con su diagnóstico en una vida que podría parecer «normal». Desde su primera cirugía, ha pasado por varias operaciones y tratamientos que han alterado significativamente su infancia.
Retos y logros
A pesar de los desafíos, Hazel sigue adelante. Afrontar la quimioterapia ha sido complicado, pero eso no la ha detenido. «Pienso que tener un tumor cerebral es parte de mí; no es algo que me defina», comenta.
Recientemente, la familia logró un viaje en tren por Europa, mostrando que, a pesar de los retos médicos, también hay espacio para la aventura.
Además, Hazel ha destacado en su vida académica y es reconocida en su comunidad como joven líder, a pesar de las dificultades que ha enfrentado.
Un futuro incierto
Lachlan, por su parte, ahora está en su primer año en la Universidad de Aberdeen, donde intenta no dejar que su tumor defina su camino. A pesar de la dificultad y el dolor que ha soportado, sigue soñando con ser director de cine.
Ambos jóvenes han demostrado una increíble resiliencia, y sus familias continúan apoyándolos en cada paso del camino. La tía de los primos ha encontrado en la escritura una forma de canalizar su dolor y ha recaudado fondos para investigaciones sobre el cáncer cerebral.
Transformando el dolor en acción
Emma Christie, la tía de Lachlan y Hazel, ha recaudado más de 4,000 dólares para la organización de ayuda The Brain Tumour. Su historia muestra cómo el amor familiar y el apoyo mutuo pueden ser una luz en medio de la adversidad.
