sábado, febrero 21, 2026
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Corrigiendo la Cabeza Plana de Mi Bebé: Un Casquito a Medida

La Historia de Juan Ignacio: Superando Desafíos en su Primer Mes de Vida

En abril de 2025, una familia argentina vivió un momento lleno de emociones y desafíos tras el nacimiento de su hijo, Juan Ignacio, quien enfrentó complicaciones de salud que pusieron a prueba su fortaleza y la resiliencia de sus padres.

Desde el Comienzo: Una Llegada Inesperada

La noche del 7 de abril, Cecilia comenzó el trabajo de parto, pero en lugar del esperado líquido amniótico, encontró meconio en la toallita. Esa señal de alarma, resultante de la clase de preparto, movilizó a la pareja. En menos de diez minutos, llegaron a la clínica, donde la obstetra midió las pulsaciones del bebé y llevó a Cecilia a la sala de partos, mientras el padre esperaba ansioso en otra habitación.

El Nacimiento y El Primer Desafío

Cuando la enfermera fue a buscarlo, el pequeño Juan Ignacio ya estaba en camino. Tras tres pujos, el bebé nació y fue rápidamente atendido para extraer el meconio que había inhalado. Con un peso de 3,340 kilos, el niño fue entregado al padre por solo una breve hora, antes de que la pediatra decidiera que necesitaba pasar la noche en Neonatología debido a su agitación.

Una Larga Espera en Neonatología

Al día siguiente, el padre se encontró con una realidad dura: su hijo tenía neumonitis y debía permanecer bajo observación. Juan Ignacio, dormido en su incubadora, llevaba una sonda para alimentarse y medias para que no se la arrancara. A medida que las horas pasaban, la angustia crecía, pero las doctoras aseguraron que el tratamiento era esencial para su recuperación. Un par de días después, el diagnóstico mostró un pulmón limpio y solo quedaba esperar su despertar.

Regreso a Casa y Primeros Meses Juntos

Finalmente, Juan Ignacio fue dado de alta y pasó su primera noche en casa. Con cuatro semanas de licencia de paternidad, el padre se dedicó a cuidar de su nuevo hijo. A pesar de los desafíos, como cambios de pañales y desvelos para alimentarlo, la familia comenzó a disfrutar de los momentos de tranquilidad que siguieron.

Desafíos en el Desarrollo

Sin embargo, al cumplir tres meses, el padre notó algo preocupante: la cabeza de Juan Ignacio estaba ligeramente plana en la parte posterior. Tras exámenes médicos, el diagnóstico fue «plagiocefalia posicional» y «braquicefalia». Aunque no se requería cirugía, el médico recomendó un tratamiento con un casco ortopédico para corregir la forma de su cabeza.

El Tratamiento y sus Retos

La fabricación del casco llevó tiempo, durante el cual la familia se turnó para sostener a Juan Ignacio y evitar que apoyara la cabeza. Afortunadamente, cuando llegó el casco, el pequeño se adaptó rápidamente a su uso. Durante dos meses, el tratamiento avanzó, y la madre y el padre se aseguraron de que él lo usara entre diez y doce horas diarias.

Resultados Prometedores

Después de meses de esfuerzo y dedicación, el padre llevó a Juan Ignacio a su último control con la neurocirujana. La noticia fue positiva: gracias al tratamiento con el casco, su cabeza se había reformado casi por completo. Mientras la familia celebraba, el padre reflexionó sobre la importancia de estar atento a los detalles y compartir su experiencia para ayudar a otros padres en situaciones similares.

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