Cuba y EE. UU.: Un nuevo acercamiento en medio de la crisis energética
Cuba ha revelado que mantiene negociaciones con Estados Unidos para abordar diferencias bilaterales, un paso significativo que podría redefinir las relaciones entre ambas naciones.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó este viernes que la isla está en conversaciones con Washington, lo que marca la primera vez que el gobierno de La Habana reconoce oficialmente tales contactos.
La crisis energética y su impacto en la población
La declaración de Díaz-Canel surge en un contexto crítico, ya que Cuba enfrenta una severa crisis energética que ha desencadenado apagones y escasez de combustible en todo el país. Según el mandatario, las conversaciones buscan «encontrar soluciones mediante el diálogo a las diferencias bilaterales entre nuestras naciones», aunque no brindó detalles sobre los participantes o el contenido específico de los diálogos.
Acusaciones y consecuencias
El presidente cubano atribuyó la falta de suministros de petróleo a un «bloqueo energético» impuesto por Estados Unidos, alegando que no han llegado envíos a la isla en los últimos tres meses. Esta escasez ha llevado a cortes de luz generalizados, especialmente en la región occidental, afectando a millones de cubanos.
Díaz-Canel reconoció el severo impacto en la economía y los servicios básicos, destacando problemas en el transporte, las comunicaciones y la atención médica, con miles de cirugías aplazadas por la situación.
Perspectivas de cooperación
El mandatario enfatizó que el propósito de los contactos es evaluar «la disposición de ambas partes para emprender acciones concretas en beneficio de ambos pueblos» y explorar áreas de cooperación, siempre bajo el respeto a la soberanía cubana.
Un gesto de buena voluntad
En un contexto paralelo, horas antes, Cuba anunció la inminente liberación de 51 prisioneros. Según el Ministerio de Relaciones Exteriores, esta medida se adopta como un signo de buena voluntad y en respuesta a las relaciones con el Vaticano. Sin embargo, el gobierno no especificó quiénes serían liberados ni si se incluirían prisioneros políticos, limitándose a señalar que “todos han cumplido una parte significativa de sus penas y han mantenido buena conducta en prisión”.
La organización Prisoners Defenders estima que a principios de 2026 había más de 1.200 prisioneros políticos en Cuba, lo que plantea interrogantes sobre el alcance real de estas acciones.
