lunes, febrero 16, 2026
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Eduardo Blanco: «La amistad, un vínculo sin fórmulas»

Eduardo Blanco: El Amigo Inquebrantable de Campanella que Deslumbra en el Teatro y el Cine

A lo largo de su carrera, Eduardo Blanco ha dejado una marca indeleble en el universo cinematográfico de Juan José Campanella. Desde sus primeros proyectos juntos hasta su reciente éxito en el teatro, su historia de amistad y creatividad es inspiradora.

Eduardo Blanco se ha consolidado como un ícono en el mundo del cine argentino, siendo un pilar fundamental en películas clásicas como “El mismo amor, la misma lluvia”, “El hijo de la novia”, y “Luna de Avellaneda”. Esta trilogía lo ha consagrado como el eterno mejor amigo de los protagonistas en la mayoría de las obras de Campanella. Además, su participación en la serie ahora reconocida “Vientos de agua” y su incursión en el teatro con “Parque Lezama”, que pronto será adaptada al cine por Netflix, demuestran su versatilidad. En la actualidad, brilla en la segunda temporada de “Empieza con D, siete letras”, en El Politeama.

Una Amistad que Trasciende el Tiempo

En una reciente entrevista, Blanco comparte cómo se forjó su amistad con Juan José Campanella y Fernando Castets desde que eran jóvenes actores y cineastas. “Desde que teníamos veinte años somos amigos”, recuerda con nostalgia. Sus inicios en el teatro independiente y la locura de crear una película en Super 8 marcaron el comienzo de una colaboración que perdura más de cuatro décadas.

Recuerdos de un Primer Proyecto

El primer largometraje en el que trabajaron juntos, “Victoria 392”, resultó ser un hito inesperado. A pesar de las limitaciones del formato Super 8, lograron proyectarla en el prestigioso circuito de festivales de cortometrajes. “Esa aventura nos unió de una manera única”, confiesa Blanco, añadiendo que sus reuniones se extienden hasta la madrugada, marcadas por historias y sueños compartidos.

Valorar la Amistad en el Trabajo

Cuando se pregunta sobre las inseguridades inherentes a la actuación y si alguna vez se cuestionó si Campanella lo eligió solo por ser amigo, Blanco es contundente: “Juan jamás se traiciona. Si no soy lo que busca, no me llamará”. Esta confianza mutua refuerza su sólida relación, que, a pesar de los roces típicos de una colaboración creativa, se basa en el respeto y la admiración.

El Desafío de un Nuevo Proyecto Teatral

En cuanto a su más reciente trabajo en “Empieza con D, siete letras”, Blanco destaca la incorporación de la actriz Vicky Almeida como un refrescante desafío. “Es fascinante volver a abordar un personaje ya conocido, pero desde un ángulo diferente”, explica. Esta nueva dinámica ofrece a los espectadores una experiencia renovada, mostrando cómo los vínculos en el escenario pueden resonar profundamente con el público.

El Paso del Teatro al Cine

Con el inminente estreno de “Parque Lezama” en Netflix y en cines, Blanco refleja sobre la transición del teatro al formato audiovisual. “La experiencia de vernos en pantalla fue increíble. Era como descubrir la obra desde la perspectiva de un espectador”, relata. La adaptación busca mantenerse fiel a la esencia original que cautivó al público en el teatro.

La Química en la Pantalla

Finalmente, cuando se le pregunta sobre la química que comparte con Ricardo Darín en pantalla, Blanco reconoce que se trata de una combinación perfecta: “Es un equilibrio entre guión, química personal y compañerismo”. Esta sinergia no solo hace que sea creíble su amistad en la ficción, sino que también refleja la profunda conexión que existe entre ellos en la vida real.

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