La Voz de la Prevención: Pablo Viola Cuestiona la Baja de la Imputabilidad en Jóvenes
El sacerdote Pablo Viola, desde su experiencia en el trabajo con adolescentes y en contextos de recuperación de adicciones, critica la actual discusión sobre la baja de la edad de imputabilidad, señalando la necesidad urgente de enaltecer las políticas de prevención y contención en lugar de aplicar medidas punitivas.
En el marco del debate sobre la baja de la edad de imputabilidad, el sacerdote Pablo Viola ha expresado su preocupación por la tendencia a optar por soluciones punitivas en lugar de fomentar políticas que apoyen y contengan a los jóvenes en situación de vulnerabilidad. En una reciente entrevista con el programa “6 en punto” conducido por Julio Kloppenburg, Viola subrayó que el enfoque del debate no debería limitarse a castigos, sino abrirse a la reflexión sobre cómo llegar a la vida de los adolescentes antes de que el delito se convierta en una opción.
La Hipocresía de la Sociedad
—Monseñor Rossi ha mencionado la necesidad de una nueva percepción sobre los menores. ¿Cómo evalúa el debate acerca de la baja de la imputabilidad?
—El enfoque actual refleja una hipocresía política evidente. La misma sociedad que marginaliza a los jóvenes, principalmente de áreas vulnerables, reacciona de forma severa cuando estos se ven implicados en actos delictivos. Hablamos de jóvenes cuya pobreza se invisibiliza en las discusiones: ¿cómo podemos actuar para llegar a ellos antes que la violencia?
El Acceso a Oportunidades: Un Desafío Crítico
—¿A qué se refiere exactamente con esta hipocresía?
—La realidad es que hoy es mucho más sencillo para un joven acceder a drogas o armas que a un espacio educativo. Observamos cómo el narcotráfico se infiltra en los barrios y luego nos sorprende ver a adolescentes armados. En lugar de lamentar la pérdida de vidas jóvenes, nos concentramos en el arma y diseñamos leyes que tienden a criminalizar a todos sin abordar el contexto que favorece esta situación.
Hacia un Enfoque Preventivo
—¿Cuál debería ser nuestra prioridad?
—Es esencial cultivar un círculo virtuoso de prevención. La educación, la espiritualidad y el deporte son fundamentales. Cada niño que se mantiene en la escuela es un niño que se aleja de la calle. Creer que simplemente reducir la edad de imputabilidad o incrementar las penas resolverá problemas estructurales es una visión superficial que ignora las necesidades reales de nuestra niñez.
La Soledad de los Jóvenes en la Era Digital
—Recientemente hemos visto fenómenos como jóvenes que se autodenominan animales. ¿Cuál es su perspectiva?
—Estos comportamientos reflejan la profunda soledad en la que se encuentran muchos chicos. Si un niño se siente identificado como un perro, es señal de que no cuenta con el apoyo y acompañamiento necesario por parte de los adultos. Esta situación resalta el fracaso del estado y de la sociedad en proporcionar un sentido de pertenencia y oportunidades a nuestros jóvenes.
La Necesidad de Políticas Públicas Efectivas
—¿Son suficientes las políticas actuales en esta área?
—Definitivamente, no. Las políticas dirigidas a la niñez, adolescencia y adicciones han sido desfinanciadas. En nuestro centro, el 80% de las 250 personas en recuperación no completaron el secundario. Debemos preguntarnos cómo podemos empezar a ofrecer oportunidades y asistencia, en lugar de destinar recursos a la persecución y encarcelamiento.
Reflexiones sobre el Debate Legislativo
—¿Qué reflexión le deja la discusión legislativa actual?
—Estas reformas generan una falsa sensación de acción. Si la pena ya es a los 16 años y la bajamos a 14, ¿qué seguiremos haciendo en el futuro? Esto solo perpetúa un ciclo sin solución. Todos los que trabajamos en comunidades sabemos que lo primordial es fortalecer el tejido social y brindar oportunidades antes que la violencia y la drogas interfieran en la vida de nuestros jóvenes.
