Devuélveme, EEUU: la lucha de deportados venezolanos por regresar a casa
Un fallo judicial en Estados Unidos abre la puerta a que algunos venezolanos deportados puedan regresar al país para defenderse de las acusaciones que enfrentan, pero el miedo persiste en quienes buscan volver a su hogar.
La sentencia que da esperanza
Un juez federal de Washington, James Boasberg, dictó una resolución que permite el regreso a Estados Unidos de algunos venezolanos enviados por la administración Trump a una prisión infame en El Salvador. Esta decisión ha generado tanto esperanza como inquietud en los deportados.
Oportunidad de defensa
Boasberg ordenó que el gobierno estadounidense facilite el regreso de aquellos deportados que están fuera de Venezuela, resaltando que merecen la oportunidad de un debido proceso que les fue negado tras ser expulsados de forma irregular el pasado marzo.
Cobertura de gastos de viaje
Además, el juez especificó que el gobierno debe cubrir los costos de viaje para quienes deseen regresar a Estados Unidos y argumentar sus casos en la corte.
El testimonio de un deportado
Luis Muñoz Pinto, de 27 años, uno de los hombres afectados, compartió su historia desde Bogotá, Colombia, donde ha vivido tras ser liberado de la detención en El Salvador. “Quiero volver a defendérme en la corte y demostrar que no soy parte de la pandilla Tren de Aragua, pero también temo que me detengan nuevamente y tenga que enfrentar otra pesadilla”, comentó Muñoz Pinto.
Un pasado marcado por el sufrimiento
Sin antecedentes penales y con el sueño de un futuro mejor, Muñoz Pinto huyó de Venezuela en 2024 tras ser agredido por la policía durante una protesta. A pesar de tener una cita para solicitar asilo en EE. UU., fue arrestado y acusado infundadamente de vínculos con una peligrosa pandilla.
Condiciones inhumanas en Cecot
Los relatos de quienes sobrevivieron a la prisión Cecot en El Salvador son desgarradores. Sin comunicación con familias o abogados, muchos fueron sometidos a tortura y humillaciones, añadiendo un dolor irreparable a su experiencia. “Pasé de soñar con un futuro a ser agredido por soldados”, recordó Muñoz Pinto, quien también narró haber sido golpeado inmediatamente tras su llegada a la prisión.
Desafíos legales y políticos
Aunque el fallo del juez es un avance, el número de deportados que podría regresar es incalculable, y la administración actual ha reaccionado enérgicamente, calificando este fallo como un desafío a la authority legislativa.
Una vida entre dos mundos
A pesar del trauma, Muñoz Pinto reconoce que Estados Unidos sigue siendo un país de oportunidades. Su dilema se centra en volver para luchar por sus derechos o permanecer en un lugar donde ya ha comenzado a reconstruir su vida.
Un futuro incierto
“Sabía que fui deportado a Cecot y todavía no he superado esa pesadilla, pero Estados Unidos es la tierra de las oportunidades”, reflexionó. Sin embargo, la incertidumbre lo envuelve, temiendo ser detenido nuevamente y experimentar otros meses de sufrimiento.
