Uruguay pone a la venta sus embajadas en el extranjero: ¿Cambio de estrategia?
El gobierno uruguayo ha decidido poner en venta las residencias de sus embajadas en Madrid, Washington y Lima. Esta acción busca optimizar costos y transformar la gestión del patrimonio inmobiliario del país.
La embajada de Uruguay en Madrid, situada en el estratégico barrio de Argüelles, ha captado el interés de compradores tanto locales como internacionales, debido a su ubicación privilegiada. En el marco de un plan de austeridad, el canciller Mario Lubetkin ha dado instrucciones al embajador para iniciar el proceso de venta de esta propiedad, que se sumará a otras similares en la capital estadounidense y en la capital peruana.
Las embajadas en la mira: Un movimiento por la eficiencia
La política de ahorro implementada por la Cancillería uruguaya incluye la venta de residencias diplomáticas que podrían generar ingresos significativos. Según informes, el Ministerio de Economía, encabezado por Gabriel Oddone, identificó propiedades valiosas que no se encuentran en uso óptimo y que, si se venden, permitirían fortalecer las finanzas del Estado.
Un patrimonio inmobiliario en el extranjero
La residencia en Madrid, ubicada en el Paseo del Pintor Rosales, se distingue por su arquitectura del siglo XIX y un ambiente vibrante. Su valor por metro cuadrado es uno de los más altos de la ciudad, alcanzando precios medios en enero de USD 4.830. Por otro lado, la embajada en Lima cuenta con una ubicación privilegiada en el exclusivo distrito de San Isidro, donde el metro cuadrado se valora aproximadamente en USD 2.750. Finalmente, la embajada en Washington, situada cerca de la Casa Blanca, no solo simboliza el interés diplomático uruguayo, sino que también representa una inversión significativa.
La búsqueda de un nuevo enfoque financiero
El reordenamiento de los gastos en misiones diplomáticas es parte de un plan más amplio que abarca no solo la venta de propiedades, sino también cambios en la estructura organizativa. Entre las medidas adoptadas se incluye la restricción de personal contratado, reduciendo el número de empleados encargado de labores domésticas en las residencias.
Reacciones y críticas
A pesar de los objetivos financieros del gobierno, estas decisiones no han estado exentas de controversia. Diplomáticos, como Diego Cánepa, embajador de Uruguay en Buenos Aires, han expresado su preocupación por el impacto que tendrá en la capacidad operativa de las residencias, especialmente en lo que respecta a la realización de eventos oficiales.
El debate sobre estas medidas continúa, generando un espacio para la revisión de políticas que afectan la gestión del patrimonio del Estado. Sin embargo, el gobierno sostiene que estas decisiones son necesarias para enfrentar los desafíos económicos actuales.
